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Roti

Nuevamente escribo desde Trinidad y Tobago, reflexionando sobre las herencias culinarias de los pueblos y cómo estas se mezclan de manera simbiótica para presentar una paleta de sabores singular y diferenciada en un solo país.
Visitando un restaurante, cuya familia es de origen indio, me encuentro con un menú totalmente de tipo chino. Al consultarle al propietario sobre esta particularidad y sorpresa, me dice que ¿porqué no? Que el chef, también de la India, prepara una exquisita comida oriental, que de hecho este lugar, que es una combinación de bar y restaurante, es considerado el segundo más popular de Trinidad y que lleva el nombre de su dueño: “Nari“ (Segunda generación) y que no le cabe más gente.
El hecho de no cuestionarse el que la comida sea de otra etnia, es un reflejo de la fusión armoniosa de las culturas y el extraordinario nivel de tolerancia en esta alegre, vibrante, colorida y apasionada sociedad.
El almuerzo de hoy en otro lugar, fue un “Roti”, palabra que significa pan (masa hecha de harina de trigo, sal y levadura, que, extendida como una tela y cocida en planchas calientes, se rellena de carne y vegetales condimentados) y de tan sólo cuatro letras, está plena de sabores y aromas.
Es una comida rápida, de origen indio que llegó a Trinidad y Tobago en 1838, año en que se abolió definitivamente la esclavitud y los indios (De la India valga la aclaración a nuestros oídos) lo trajeron consigo.
Los habitantes de origen africano de Trinidad no pudieron resistir su olor exquisito y hoy el “Roti” es, para los nativos de Trinidad y Tobago, uno de los platos típicos más servidos por los restaurantes locales.
Buen provecho y hasta la próxima semana.



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