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Solución de vivienda: Leasing-Ahorro-Bono

Parte del problema del establecimiento de una política habitacional es el ordenamiento de la demanda por subsidios habitacionales. La concepción original del subsidio en Costa Rica se perfilaba como una compensación directa a la familia para paliar la limitación de acceso a una operación crediticia convencional, llegando, inclusive, a concebirse la posibilidad de una transferencia por la totalidad del valor de la casa.
Pero tal política ha llegado a generar una exacerbación de la demanda por subsidios habitacionales, dada la provisión de otros bienes públicos en forma gratuita, como lo son la educación básica, la salud y la seguridad.
Lo anterior genera una sensación de insatisfacción en cuanto a las soluciones planteadas, de manera que más allá del déficit habitacional en términos físicos o materiales, es posible hallarse ante una percepción del déficit habitacional de carácter social de mayores dimensiones.
Parte del esfuerzo debe ser, entonces, aliviar esta connotación sociológica de la percepción del déficit habitacional. Lo que se propone vendría a ser, a la postre, un mecanismo para lograr este objetivo.
Este esquema que se propone es la combinación de los elementos positivos que tienen tres figuras básicas de financiamiento: el Leasing habitacional, la capitalización individual de los ahorros y la utilización del subsidio habitacional (Bono Familiar para la Vivienda, BFV).
El punto de partida viene a ser la constitución del subsidio habitacional por medio del Bono (BFV), concibiéndose como el incremento en el ingreso real necesario para acceder a la constitución de un crédito convencional; sin embargo, esto generó una expectativa de derecho entre los eventuales beneficiarios que se transformó, con el paso del tiempo, en una cierta insatisfacción entre el derecho al bono y la posibilidad concreta de obtenerlo, a pesar de cumplirse con las condiciones para acceder a tal derecho en el tiempo definido subjetivamente por el eventual beneficiario; lo que devino en una percepción del déficit que puede, incluso, superar la magnitud del déficit mismo.
Como remedio se concibe entonces la posibilidad de establecer un mecanismo mediante el cual las familias que deseen optar por el BFV deban incluir un componente de ahorro (Ahorro-Bono-Crédito), como una forma de ordenamiento de la demanda por BFV. Sin embargo, este esquema no deja de ser un esquema convencional de crédito habitacional, sustentado ya no solo en el soporte que pueda representar el BFV, sino también en el ahorro propio de la familia, que le permiten a esta el acceso al estatus de sujeto de crédito.
El esquema de leasing habitacional, por su parte, supone el arriendo de una casa por un tiempo previamente establecido, siendo que al vencimiento del contrato de arriendo, el arrendante puede ejecutar una opción de compra sobre el inmueble. De este esquema hablaremos la próxima semana.

Economista
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