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COLUMNISTAS


Rodolfo Cerdas, in memoriam

Vladimir de la Cruz [email protected] | Miércoles 05 octubre, 2011



PIZARRON
Rodolfo Cerdas, in memoriam


La cantidad de textos, artículos, intervenciones, libros suyos y en colaboración, sus columnas semanales, dominicales, que publicó Rodolfo Cerdas, son la base sobre la cual habrá que valorarlo de mejor forma, por sus aportes al análisis sociológico, político jurídico y de interpretación histórica social que están allí.
Rodolfo fue ante todo un intelectual, una persona dedicada a cultivar su inteligencia, su sabiduría, su cultura general y política, su capacidad de analizar, comparar y juzgar fenómenos sociohistóricos y situaciones políticas, y de comunicarlas llana y didácticamente, como educador general y político que fue. Por tal un racionalista, un materialista, más que un idealista filosófico político. Sobre todo, un pensador.
Rodolfo fue un escritor en los últimos años de la vida política cotidiana, hizo de la escritura su oficio y arte, con dominio del lenguaje y sencillez para expresar sus ideas y conceptos.
Rodolfo fue un analista, una persona con mente clara y capacidad de ver la totalidad de la realidad y separarla en las partes que le interesaba abordar o examinar, para compartir sus puntos de vista, como publicista que también fue, con sus lectores.
Su estilo fue directo, franco, sin temor de lo que escribía ni a quienes a veces se dirigía, en el poder o fuera de él, agudo, con filo de bisturí cuando debía serlo.
Tenía como su padre, Jaime, un fino conocimiento de la sabiduría popular costarricense, que muchas veces lo evidenciaba. También conocedor de la historia nacional, de sus valores, de sus tradiciones, de sus grandes hombres, caudillos culturales y líderes políticos.
Su labor académica fue fecunda y rica, que se contiene en su obra impresa.
Su columna Ojo Crítico era una provocación al pensamiento, a la conciencia lúcida del país, una lectura obligatoria a primera hora de cada domingo, para tirios y troyanos, un tema de conversación para algunos por los días siguientes.
Sus preocupaciones intelectuales y políticas giraban alrededor de la identidad nacional, los peligros que la amenazan, la pérdida que se ha tenido, especialmente por parte de los grupos gobernantes, los problemas de la regionalización y la globalización y su impacto nacional, el desarrollo democrático nacional, el ejercicio de los derechos y libertades, el desarrollo democrático nacional y sus características, para profundizar la democracia política nacional hacia una Costa Rica más democrática, más justa en lo social, equilibrada en lo económico y político, más igualitaria en las oportunidades, más participativa, más solidaria, y qué hacer en la encrucijada de la globalización como costarricenses hoy, como lo expresó en el acto que le dedicó la Universidad de Costa Rica (UCR) pocos días antes de su fallecimiento.
Aparte de sus méritos reconocidos por su presencia en prestigiosas universidades europeas, como profesor invitado, recientemente también se le había otorgado el Premio Alfonso Carro Zúñiga, de la UCR, por su contribución a la Teoría del Estado y de la Ciencia Política nacional.
Su enfrentamiento a la centroamericanización deformada de la región que se quiere imponer, no lo enfrentaron a los valores unionistas que impulsaron grandes centroamericanos y costarricenses.
Costa Rica ha perdido físicamente a uno de sus mejores hijos, de los que la amaba y defendía, pero espiritualmente Rodolfo vivirá mientras exista el pensamiento crítico costarricense.

Vladimir de la Cruz


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