Vladimir de la Cruz

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Miércoles 28 Septiembre, 2011


PIZARRON

Rodolfo Cerdas Cruz, in memóriam (Primera parte)

Conocí a Rodolfo Cerdas Cruz a finales de los años 50 e inicios de los 60, cuando se creó la Sociedad de Amigos de la Revolución Cubana, yo un adolescente que me acercaba al movimiento comunista, él secretario general de la Juventud Socialista Costarricense, organismo juvenil del Partido Vanguardia Popular (PVP), en la clandestinidad, espacios donde empezamos una larga amistad.
El se distinguía como dirigente estudiantil universitario, buen estudiante, gran lector, ganador de un concurso nacional de oratoria, en su segundo año de derecho le responde al rector Rodrigo Facio una conferencia sobre marxismo, respuesta que la Universidad de Costa Rica en 1960 publica, convertida en una de las primeras y obligadas lecturas de quienes nos iniciábamos en el estudio del marxismo-leninismo.
Ya estudiante de derecho, con oficina de litigante como se acostumbraba en esos años, a finales de los 60 y principios de los 70, su padre Jaime Cerdas Mora, gran líder comunista, y él mismo, abogados, me orientaban, aconsejaban y rubricaban los escritos con entera confianza. Jaime, el operativo, el práctico, el táctico, Rodolfo el teórico, el doctrinario, el estratega. Su oficina, un segundo piso, al costado norte de la Catedral, edificio donde había mariachis, y estaba la de Demetrio Gallegos Salazar mi profesor de formación ciudadana en el colegio, gran bolivariano, defensor de Juan Santamaría, con quien compartíamos ratos de discusión, café e intercambio de opiniones.
Su tesis sobre la Formación de Estado en Costa Rica, publicada en 1967, se constituyó en un nuevo enfoque y punto de partida, por pionero que fue, para apreciar los primeros años de vida independiente hasta el gobierno de Carrillo desde un enfoque más jurídico-político que histórico.
A finales de los 60 y principios de los 70 Rodolfo pertenecía a una célula comunista donde había un notable grupo de intelectuales, inquietos, irreverentes, con nueva lectura y formación crítica, que se retiraron del PVP. Poco tiempo después impulsa un nuevo partido, el Frente Popular Costarricense (FPC), que llamó la izquierda con sello costarricense, y le llevó a la diputación en 1978, cercano más, en su orígenes, a las posiciones del Partido Comunista de China que del movimiento comunista internacional que tenía el PVP.
Su ruptura con el PVP motivó un movimiento estudiantil universitario, FAENA, que a inicios de la década del 70 le produjo cierta beligerancia política universitaria, base social e intelectual luego de su FPC. Algunos de sus dirigentes llegan a ser relevantes figuras del gobierno de José María Figueres.
Cuando el Golpe de Estado a Salvador Allende, entre los primeros que llegamos a la Embajada de Chile, cerquita del Teatro Nacional, a expresar nuestro repudio y preocupación, allí estaba el grupo de Rodolfo.
Para esa época había pasado por la Escuela Superior de Cuadros Políticos de la URSS y, ya fuera del PVP, terminó su doctorado en la Universidad de la Sorbona, y se incorpora a la Escuela de Ciencias Políticas de la UCR, que llega a dirigir.
A principios de los 70 junto con José Luis Vega Carballo, y otros, impulsa el análisis de la burguesía tecnoburocrática, incrustada en el poder y gobierno, a la par de los nuevos enfoques de sociología histórica que empiezan a darse, de empresarios políticos y de políticos empresarios, junto a los cambios que impulsa Rafael Obregón Loría en la Escuela de Historia que trae a los historiadores Ciro Cardoso y Héctor Pérez Brignoli, particularmente.

Vladimir de la Cruz