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Domingo, 9 de diciembre de 2018



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Ritual tradicional supera rencor partidario en asunción de Trump

Bloomberg | Miércoles 18 enero, 2017

La asunción es “uno de esos grandes puntos de inflexión” en la conciencia política del país. Bloomberg/La República


Dentro de tres días, Donald Trump y su esposa, Melania, llegarán a la Casa Blanca para el té de la mañana con el presidente Barack Obama y su esposa, Michelle. Arriba, en la residencia, el personal de mudanza se apresurará a empacar las últimas pertenencias de la familia saliente al tiempo que descarga las que traen los Trump.

Para la hora del almuerzo, Obama ya habrá entregado las riendas del país más poderoso del mundo a un hombre que prometió demoler sus mayores logros y que venció a la sucesora elegida por Obama. Un edecán militar con un maletín que lleva los códigos nucleares de lanzamiento estadounidenses dejará de seguir a Obama y dejará el Capitolio estadounidense en el séquito de Trump.

Luego de una campaña rencorosa que arrasó con la costumbre, un resultado electoral que impactó al establishment político y una transición por Twitter que acabó con la convención, al menos durante unas horas la tradición se impondrá a lo poco ortodoxo.

La asunción es “uno de esos grandes puntos de inflexión” en la conciencia política del país, dijo el historiador William Seale. “Todo avanzaba de una manera y de golpe hay un vuelco, y él ganó. Un alto y un cambio. Una reevaluación”. La juramentación de Trump será “el momento en una cabeza de alfiler”, dijo.

Uno de los aspectos más interesantes del día será el traslado en limusina que compartirán Obama y Trump de camino al Capitolio pasando frente a miles de espectadores.

Promete ser especialmente incómodo: Trump, el magnate de los bienes raíces y estrella de la TV que nunca desempeñó un cargo político, pasó años poniendo en duda la legitimidad de Obama para ocupar la presidencia. Obama pasó meses diciendo a los votantes que Trump era la persona menos calificada para ser presidente, declarando que, si resultaba electo, sería un insulto personal.

“La instrucción que me dio fue: La campaña terminó, ahora soy el presidente de todos”, dijo Tom Barrack, presidente del comité de asunción de Trump en la Trump Tower esta semana. Barrack, presidente de Colony Capital, dijo que el republicano quiere “curar las heridas” de la elección, llegar a los estadounidenses con preguntas y dudas y “construir un puente y volver a unirlos”.

La policía supone que asistirán a los actos de asunción entre 700 mil y 900 mil personas, aproximadamente la mitad de los 1,8 millones que el gobierno local de Washington D.C. estimó que estuvieron presentes en la primera asunción de Obama. Alrededor de 100 organizaciones diferentes están planeando manifestaciones tanto a favor como en contra de Trump, dijo Jeh Johnson, secretario de Seguridad Interior.