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Río repleto en vísperas de Carnaval

A dos días del comienzo oficial del Carnaval, la tasa de ocupación hotelera de Río de Janeiro alcanza el 95%, informó ayer la Asociación Brasileña de la Industria de Hoteles.
Las autoridades locales atribuyen estos datos a la revalorización que ha logrado la ciudad tras las operaciones policiales para recuperar el control de barriadas que eran dominadas por bandas de narcotraficantes, lo que da más garantías al turismo.
La cifra de ocupación hotelera incluso llega al 97% en Copacabana y Leme, dos de las principales zonas turísticas de la ciudad, y en el acomodado barrio de Ipanema, según datos facilitados a Efe por la Asociación Brasileña de Industria de Hoteles.
En la zona centro y en el barrio de Flamengo, donde los precios de los hoteles son más modestos, la tasa de ocupación se sitúa en el 99% y las previsiones para la próxima semana, fecha en la que finalizan las fiestas, son que llegue al cien%.
“Río vive un momento especial desde que consiguió la organización de los Juegos Olímpicos de 2016. Basta salir a la calle para ver que la ciudad está repleta de turistas”, dijo a periodistas el secretario de Turismo, Antonio Pedro Figueira de Melo, citado por el diario O Globo.
Ese incremento de visitantes también se observa en el repunte registrado en los cruceros que estos días hacen escala en la zona portuaria de la ciudad para que los turistas asistan en la noche del próximo domingo y lunes al desfile de las escuelas de samba, considerado uno de los mayores espectáculos del mundo al aire libre.
A diferencia de otros años, hasta el momento no ha trascendido ningún caso de asalto en albergues y hoteles de la ciudad, lo que contribuye a garantizar la tranquilidad de los turistas nacionales y extranjeros que estos días se dan cita en Río para sumergirse en el jolgorio y diversión de las fiestas.
Más allá de las multitudinarias fiestas callejeras, Río de Janeiro ofrece estos días una intensa agenda para alejarse de la samba, que incluye un festival de música electrónica, un campeonato de vóley-playa e incluso retiros espirituales para evangelizar en un clima de Carnaval.
“Puede hasta parecer una contradicción al principio, pero los días de Carnaval proporcionan, además del descanso, la oportunidad de participar de momentos de crecimiento espiritual”, señala un mensaje de la Arquidiócesis de Río de Janeiro.
Al margen del bullicio y la multitud quedarán muchas parroquias, que aprovecharán los días de fiesta para celebrar retiros espirituales con todos aquellos que quieran alejarse de las tentaciones carnales del Carnaval, que comenzará oficialmente el próximo viernes.
Este ejemplo lo pondrá en práctica la parroquia de Nuestra Señora de Copacabana, el barrio turístico más popular de la ciudad, que celebrará un retiro gratuito con celebración eucarística y conferencias que girarán en torno a la religión.
El próximo viernes, día en que se oficialice el inicio de las fiestas con la tradicional entrega de las llaves de la ciudad al Rey Momo, comenzará también el festival de música electrónica “Rio Music Conference”, que durante cinco noches congregará a artistas consagrados como Bob Sinclar, Fatboy Slim y Axwell.
Este evento, que prevé reunir a 20 mil personas, se celebrará en paralelo a la presentación de decenas de orquestas y comparsas que el fin de semana próximo volverán a tomar las calles de la ciudad para sumergirla en un derroche de fiesta, color y diversión, como ya lo hicieron en los tres últimos días.
La fina y dorada arena de la playa de Ipanema, tradicional lugar de encuentro de los cuerpos más esculturales del verano carioca, combinará el próximo sábado el deporte y la algarabía con la disputa de un campeonato femenino de vóley-playa y el desfile de la popular charanga Banda de Ipanema.
Muchos cariocas, en cambio, optarán por salir de Río de Janeiro para alejarse de los excesos festivos, e incluso se especula que la presidenta Dilma Rousseff, que el año pasado estuvo en el Sambódromo antes del inicio de la campaña electoral, cambiará esta vez la fiesta por unos días de descanso en una playa del noreste del país.

Rio de Janeiro
EFE

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