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Rice llega a Libia en una visita histórica

Visita de la Secretaria de Estado supone punto álgido de cinco años de complicadas negociaciones diplomáticas

Argel
EFE

Condoleeza Rice, secretaria de Estado de Estados Unidos, llegó la tarde del viernes en Trípoli en una visita histórica que, según sus palabras, refleja la voluntad de Washington de alcanzar la paz incluso con sus más “fervientes enemigos”, si cumplen con las leyes internacionales.
Esta es la primera visita de un alto funcionario norteamericano a Libia desde hace de 55 años, 39 de ellos con Gadafi en el poder.
Rice fue recibida por Ahmed Fitouri, responsable libio para Asuntos Americanos, antes de reunirse con el responsable de Exteriores del país magrebí, Aberramán Chalgham.
La noche del viernes compartió la comida de ruptura del ayuno del mes sagrado del Ramadán con el líder libio, Muamar el Gadafi, otrora el “gran enemigo del mundo” y cabeza de un régimen incluido en la lista de Estados Unidos de países terroristas hasta hace apenas dos años.
La visita de Rice supone el punto álgido de cinco años de complicadas negociaciones diplomáticas con Libia, desde que Gadafi anunció en 2004 que renunciaba a las armas de destrucción masiva, un camino que deberían seguir Irán y Corea del Norte, según los dirigentes estadounidenses.
“Es un momento histórico que llega tras mucha dificultad y el sufrimiento de muchas personas a las que nunca olvidaremos”, afirmó Rice poco antes de llegar a Trípoli, en referencia a las víctimas de los atentados cuyo patrocinio Washington ha atribuido siempre a Libia.
A mediados de agosto, Libia y Estados Unidos llegaron a un acuerdo sobre indemnizaciones a las víctimas de Lockerbie y de los ataques aéreos norteamericanos sobre Trípoli y Bengasi, lo que despejó definitivamente el camino a la visita de Rice.
Trípoli reconoció su responsabilidad en la explosión en vuelo de un avión de la compañía Pan Am en 1988 cuando sobrevolaba la ciudad escocesa de Lockerbie, que causó 269 muertos, 180 de ellos estadounidenses.
La semana pasada, el hijo de Gadafi, Saif el Islam, dijo que Libia se vio obligada a reconocer su implicación en ese atentado para alcanzar un acuerdo con Estados y acabar con las sanciones internacionales, pero recalcó que ello “no significaba” que lo hubiese cometido.
Trípoli no ha abonado todavía las indemnizaciones y Rice intentará presionar a Gadafi en este sentido.
La administración Bush se ha comprometido, por su parte, a indemnizar a las víctimas de los bombardeos de la aviación norteamericana sobre Trípoli y Bengasi de 1986, en los que murieron 41 personas, según Libia, incluida una hija adoptiva de Gadafi.
Desde 2004 e incluso antes, Libia ha colaborado estrechamente con Estados Unidos en la lucha contra el terrorismo internacional, según fuentes oficiales norteamericanas.
Aún así, el líder libio declaró el 1 de septiembre, con motivo del 39 aniversario de su régimen, que no quiere “amistad ni enemistad con Estados Unidos”, sino simplemente “que nos dejen tranquilos”.
“No tenemos interés en estar en conflicto con Estados Unidos, pero tampoco aceptamos someternos a ellos”, advirtió.
Rice dijo el viernes que su visita “es un principio, una apertura, no el fin de la historia” y confesó que, “sinceramente, nunca había pensado viajar Libia”.
“Hay un largo camino por recorrer, pero esta visita demuestra que los Estados Unidos no tiene enemigos permanentes”, dijo Rice, que agregó que su país está dispuesto a tender su mano cuando otros se muestran dispuestos a cambiar de orientación.
Aunque Libia y Estados Unidos han establecido ya relaciones diplomáticas, todavía no han intercambiado embajadores, algo que acabará de solucionarse con la visita de Rice.
En la cena que compartió la noche del viernes con su “querida mujer africana negra”, como la calificó el pasado año, Gadafi firmará con ella un tratado de cooperación e inversión bilateral, que supondrá el definitivo regreso de Libia a la comunidad internacional.
Ambos abordarán también la guerra contra el terrorismo internacional y la situación en Sudán y Chad, en cuyos conflictos Libia ha ejercido un papel de mediador.


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