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Faltó la visión de futuro que preparara al país en infraestructura, seguridad, salud y educación para el reto actual de la competencia global

Rezago que se paga caro

El ya conocido en el país como “puente de la platina”, ubicado sobre el río Virilla en la carretera General Cañas, es lamentablemente solo un ejemplo de los problemas que hoy sufren los costarricenses debido a políticas equivocadas y a una sucesión de gobiernos que administraron la nación desde una perspectiva de corto plazo.
Faltaron sin duda la visión de futuro y el altruismo para actuar más allá de intereses de grupos, seguir llevando adelante al país y prepararlo para el duro reto de la competitividad global. El estancamiento en el desarrollo de la infraestructura, en los sistemas de seguridad, salud y educación es una prueba de ello. Lo mismo ocurrió con el aparato estatal. A este se le abandonó permitiendo su deterioro y hoy se le exige eficiencia.
Ahora, en materia de carreteras y puentes, no hay más remedio que correr, como se pueda, e intentar apagar los incendios que se levantan en diferentes lugares del territorio nacional. Además del abandono a nuestras carreteras hay que sumar el error de eliminar los ferrocarriles que significó gran cantidad de vehículos de carga pesada circulando por las vías carentes de mantenimiento.
La premura ante la lógica presión de la ciudadanía para que se les dé solución a sus problemas, llevó al gobierno anterior a tres fallidos intentos de reparar el deterioro del ahora tristemente célebre “puente de la platina”. Dinero público y tiempo perdidos.
Así las cosas, se busca hoy una solución retirando por completo la losa de la calzada para colocar en su lugar una rejilla metálica y una nueva capa asfáltica, según lo informa este medio en su edición de hoy
Sin embargo las presas, que se forman en esa vía, debido a que muchos conductores reducen la velocidad al llegar a la zona del puente para no afectar sus vehículos, deberán continuar porque se planea realizar las obras cuando comience la temporada sin lluvias, que además coincide con las vacaciones escolares.
Todo esto no hace más que recordarnos la necesidad de una seria planificación para poner al día al país en aquello que se ha rezagado mediante planes para el corto, el mediano y el largo plazo. Que los errores sirvan al menos para no volver a cometerlos.
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