Logo La República

Lunes, 10 de diciembre de 2018



EDITORIAL


Rezago, demora, tardanza

| Sábado 04 febrero, 2012




Las cosas tendrían que resolverse muy rápidamente porque, en este caso, no habría años de espera sino nada más 15 días; de lo contrario, el contrato se cancelaría

Rezago, demora, tardanza

Siete años de retraso en este caso. Palabras y problemas que en cuestión de infraestructura vial y sobre todo de concesiones, son ya tan cotidianas en este país que, como es lógico, las asociamos con dinero que se va por el escurridero porque tiempo perdido significa casi siempre aumento de los costos, sin agregar lo que se pierde por tener que usar una vía en malas condiciones.
Siete años de atraso en el inicio de los trabajos de ampliación de la carretera a San Ramón, cuya concesión fue aprobada en 2005. Desde entonces, la demora del Estado en completar las expropiaciones y luego las dificultades de la empresa para conseguir financiamiento han llevado las cosas al punto de que en 15 días podría iniciarse el proceso para cancelar ese contrato.
Excusas para lo sucedido no han de faltar, desde luego. Sin embargo, ni el Estado ni la empresa concesionaria pueden intentar justificarse con situaciones que debieron siempre estar en el renglón de imprevistos (porque los imprevistos a veces ocurren), con un inmediato plan alternativo para solucionarlas. De lo contrario mejor no responsabilizarse.
No obstante y a pesar de estos pesares, una posible solución aparece en el panorama, no por previsiones de los responsables, sino porque existe interés por parte de la firma brasileña OAS, que quiere que le cedan el proyecto para continuarlo.
Eso sí, las cosas tendrían que resolverse muy rápidamente porque en este caso no habría años de espera sino nada más 15 días; de lo contrario, el contrato se cancelaría, a pesar de que iniciar un nuevo proceso de concesión tardaría unos dos años.
La empresa OAS tiene más de dos años de estar en Costa Rica, pero no ha logrado aún adjudicarse ninguno de los proyectos en los que ha mostrado interés, como la concesión del tren eléctrico metropolitano y la construcción de la ruta entre Vuelta de Kooper y Chilamate.
Estaremos atentos a ver cómo se desarrolla esta nueva negociación en el país porque aquí lo único seguro parece ser la enorme necesidad de los costarricenses de que, finalmente, aunque luego tenga que pagarla, se amplíe la carretera a San Ramón.