Arnoldo Mora

Arnoldo Mora

Enviar
Viernes 25 Septiembre, 2009


¿”Revolución” en Japón?


En la Biblia se habla de que el tiempo no es homogéneo sino cualitativo, de modo que hay tiempos de tiempos. Hay tiempos especiales a los que llama “kairós”, tiempos de gracia. Por su parte, es conocida la opinión de Marx, según la cual los pueblos suelen vivir en días lo que no han vivido en décadas... Estas cavilaciones se han agolpado en mi mente al leer y escuchar las noticias sobre política internacional.
Sin referirme por ahora a Honduras que, por estar en nuestra región, merece una reflexión específica, me ocuparé en las líneas que siguen de lo que está pasando al otro lado del mundo. La noticia que más me ha impactado ha sido el triunfo de las tendencias de izquierda en Japón, la economía más poderosa del mundo en el último medio siglo después de la norteamericana. Las recientes elecciones en ese país constituyen la derrota de mayor trascendencia del neoliberalismo luego de su descalabro en Wall Street hace un año y que ha traído como consecuencia el triunfo de Obama en Estados Unidos y el de Hatoyama en Japón.
No hay que olvidar que fue en ese país donde con mayor éxito se forjó la llamada “sociedad de consumo”. Al salir victorioso en la II Guerra Mundial, el general Mac Arthur impuso una constitución que inhibía a Japón de tener ejército; tampoco podía basar su economía en la industria pesada, es decir, en la fabricación de armas. Por eso la industria y el comercio japoneses se dedicaron a producir utensilios de consumo (línea blanca, radios y equipos de sonido, automóviles, televisores, computadoras, etc.) No ha sido sino por temor ante el surgimiento del gigante chino que le disputa la hegemonía del Océano Pacífico, que los mas recientes gobiernos yanquis (especialmente el de G. W. Bush) han presionado a Tokio para que se militarice.
Pero la economía japonesa viene sufriendo en las últimas décadas una insuperable depresión que ha borrado mucho de lo que antes se calificaba de “milagro”. Hoy más parece una pesadilla, como lo prueba el hecho de que ese es el país con mayor cantidad de suicidios entre empresarios, ejecutivos y trabajadores, especialmente jóvenes. El triunfo arrollador del Partido Laboralista demuestra la voluntad del pueblo japonés de querer borrar medio siglo de neoliberalismo representado en el partido hasta entonces hegemónico, el Liberal. La propuesta política de su líder, Yuko Hatoyama, tiene visos de ser “revolucionaria”, tanto en materia económica, como en el campo internacional (creación de una zona económica, política y militar de los países asiáticos) lo cual implica el fin de la presencia militar norteamericana en territorio japonés (50 mil soldados).
Para lograr sus propósitos, el primer ministro Hatoyama, a pesar de tener mayoría en ambas cámaras del parlamento, no ha dudado en buscar el apoyo de los antiguos comunistas pero también de un partido de derecha, con el fin de forjar una alianza nacional para acabar con los resabios de medio siglo de hegemonía del Partido Liberal, hoy en franca decadencia.
Si Hatoyama logra lo que se ha propuesto, no hay duda de que habría iniciado una verdadera “revolución” en el Imperio del Sol Naciente.