Luis Alberto Muñoz

Luis Alberto Muñoz

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Viernes 3 Enero, 2014

Está claro que el próximo presidente tendrá que tomar acciones, de lo contrario el actual estancamiento pronto se podrá convertir en recesión


Entre cielo y tierra

Reto 2014: empleo

Los retos que se nos avecinan para el 2014, no son para menospreciarlos en un año de elecciones, marcado por una campaña extraña, incómoda, y que deja una sensación de que no va resolverse en una primera ronda.
Aparte de los temas de fin de año, de esa cultura de entretenimiento, en buena medida insensible, que busca no aburrirse, divertirse con lo que sea, queda en la agenda nacional una buena lista de problemas serios por resolver.


Me refiero a la coyuntura especialmente económica que nos viene aquejando, la cual se ha convertido en un resfriado mal curado que ya está produciendo dolencias crónicas.
Está claro que el próximo presidente tendrá que tomar acciones, de lo contrario el actual estancamiento pronto se podrá convertir en recesión.
Me preocupa desde una perspectiva primordialmente humana, la falta de trabajo, pues es la condición básica para que cualquier persona pueda desarrollarse adecuadamente en una sociedad.
A partir del digno empleo, surgen los demás elementos, la posibilidad de crédito, consumo, bienes, impuestos.
En términos estructurales, por ejemplo, la posibilidad de atender nuestro creciente déficit fiscal de manera sostenible, nace de la capacidad de nuestra economía para generar nuevos puestos de trabajo.
Haciendo un pequeño paréntesis, valdría la pena que nuestros versados economistas revisaran la reforma en Japón en estos momentos, desarrollada por su primer ministro Shinzo Abe y denominada “abenomics”, donde destaca la devaluación estratégica del yen, cuyo efecto ha sido la reducción del desempleo.
En Costa Rica, una de las consecuencias más graves es la alta tasa de desocupación laboral, en especial en jóvenes, la cual ronda el 17%.
La generación de nuevas empresas y por ende puestos de trabajo no es suficiente para el ritmo de crecimiento demográfico. La inversión extranjera directa no es tampoco capaz por sí sola de atender esta demanda, por lo que cada vez más urge la promoción del factor empresarial local, principalmente en pymes.
De no atenderse el desempleo, la confianza del consumidor podría deprimirse, afectando los comercios e industrias locales y agrandando el voluminoso déficit en las finanzas públicas, que de no curarse terminará aplastando el resto de sectores productivos.

Luis Alberto Muñoz Madriz

@luisalberto_cr