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Hecho principal
Comercio pirata obligado a cambiar

El temor a ir a la cárcel por la venta de productos pirateados está cambiando la actitud de los comerciantes, quienes ya empiezan a cuidarse para no incumplir con la Ley de Observancia, relacionada con la propiedad intelectual.
Ya no es sencillo encontrar un centro de copiado en el que “clonen” un libro, como se le llama a fotocopiar un texto y empastarlo para que se vea casi idéntico al original.
Con ese sistema el clon del libro “Los 80 conceptos esenciales del Marketing”, de Philip Kotler, incluyendo la portada podía conseguirse en ¢2.500, mientras que la versión salida de la casa editorial tiene un costo de ¢12 mil.
En los centros de fotocopiado ubicados en los alrededores de la Universidad de Costa Rica, ya existen rótulos indicando que no se realiza ese tipo de trabajo, pero tampoco se arriesgan a fotocopiar libros de casas editoriales, como University, Harcourt, School Thompson, y así lo hacen saber al cliente.
Si bien en el país ya había legislación referente a los derechos de autor, la entrada en vigencia del Tratado de Libre Comercio de América Central (Cafta) trajo consigo mayor temor de los comerciantes, pues las sanciones por incumplimiento los ponen ahora más cerca de ir a prisión.
En nuestro país, los derechos de propiedad intelectual tienen fundamento en al menos 12 leyes y decretos, incluso el artículo 47 de la Constitución Política, dispone que “todo autor, inventor, productor o comerciante gozará temporalmente de la propiedad exclusiva de su obra, invención, marca o nombre comercial, con arreglo a la ley”.
La diferencia es que con el Cafta las penas serían de cuatro a seis años de prisión, esto significa que se elimina la posibilidad de acogerse a una ejecución condicional de la pena.


Lo destacado


Dólar recuperó su reinado

Las tasas de interés más altas que pagan los bancos privados por los depósitos en moneda extranjera, la desconfianza en el colón y el cierre de la banca off-shore serían tres de las causas principales por las cuales se está incrementando la dolarización de la economía.
Así, el dólar vuelve a ser el rey, luego de un periodo de casi un año en el cual había venido a menos.
En febrero de 2007, por ejemplo, la dolarización representaba el 40% de la economía costarricense; el año anterior cayó hasta un 35%, pero ya para febrero pasado subió a un 43%. Y el apetito por la moneda estadounidense sigue creciendo.


Disqueras cobrarán por música

La Asociación Costarricense de la Industria Fonográfica y Afines (Fonotica), que agrupa a casas disqueras como Sony Music, Universal Music, Dideca, NMI, DDM, pretende cobrar un 3% de los ingresos brutos mensuales de cada establecimiento que programe música.
La medida va más allá, pues no solo implica el cobro a las radioemisoras. También toca a bares, restaurantes, salones de baile, discotecas, hoteles, estadios, plazas de toros, e incluso hasta fiestas privadas de cumpleaños y matrimonios.
Todos estos lugares donde se programe música deberán cancelar un monto por difundirla, al amparo de los artículos 82 y 83 de la Ley de Derechos de Autor y Conexos.
Esto ha provocado la molestia de los dueños de las radioemisoras y locales que programan música, quienes emprendieron una campaña para defender el derecho a seguir programando sin pagar por ello o de lo contrario, dejarán de transmitirla del todo.


Recortes por emergencia financiera

La estrechez financiera que atraviesan las arcas del Estado obligará al país a aumentar los límites de endeudamiento en moneda extranjera hasta un 40%, a gastar más con deuda y no solo con impuestos, y a recortar el gasto de las entidades públicas pagadas con el presupuesto nacional en al menos un 20%.
Se trata de tres medidas de emergencia con las cuales la cartera de Hacienda se propone enfrentar la falta de recursos provocada por la desaceleración de la economía.
Entre enero y febrero el Gobierno acumuló un déficit de ¢96 mil millones debido a una caída en los ingresos del 2,8%. El mismo periodo del año anterior los ingresos habían crecido un 22,8%.
La inflexión en los ingresos se hizo notoria en el impuesto de aduanas, el cual cayó de ¢144 mil millones a ¢113 mil millones (21,4%).


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