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Jueves, 22 de agosto de 2019



FORO DE LECTORES


Restricción vehicular, nos quedamos en lo mediocre

| Martes 30 junio, 2009


Restricción vehicular, nos quedamos en lo mediocre

Luis Valverde
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Cual gallardos caballeros de fuerte espada y lujosa armadura, algunos medios de comunicación y políticos de turno han salido en vigorosa defensa de la restricción vehicular, como si el proyecto fuese la salvación a todos nuestros problemas de tránsito.
Esta nueva logia de la artimaña, acoplada al calor de la decisión que adoptó un ente democrático y autónomo como es la Sala Constitucional, ha decidido emprender sus lanzas de inmaculado oropel contra todo aquel que esté a favor de la Constitución Política y la libertad de tránsito. Es que eso de las libertades no rige para los demás.
Solo existen dos razones que explicarían tanta hidalguía: defender a muerte a algún rey o reina, monarca absoluta de la verdad y la eficiencia; o dos: que el muro de cemento que rodea su castillo es tan grande y grueso, que les impide ver la realidad de lo que ocurre en Costa Rica y el resto del mundo.
Defender la restricción vehicular como la panacea contra las presas es, simple y sencillamente, una acción tercermundista, vaga, conformista y antojadiza.
La razón es que una restricción vehicular no oculta, ni mucho menos soluciona, el verdadero problema de fondo: que el Estado = gobiernos de turno, son incapaces de ofrecer a sus ciudadanos los servicios y facilidades adecuadas para que todos los dueños de vehículos gocen de un espacio en las vías.
Es, en resumidas cuentas, una solución restrictiva a un problema que debiera solucionarse con acciones correctivas. ¿Por qué castigar a quien puede tener un carro, obligándolo a no usarlo, olvidando la verdadera solución del problema?
Y entonces pregunto: ¿por qué estas mismas personas no cuestionan lo que se ha dejado de hacer?
- ¿Qué pasó con las interlíneas, las cuales nos prometieron como una de las medidas para aliviar el tránsito de autobuses de la capital?
- ¿Qué pasó con el reacomodo de paradas y la construcción de estaciones, prometidos a inicios del gobierno?
- ¿Qué pasó con los “topics”, aquellas obras menores que incluían ampliación de carriles, cambios de sentidos y ampliación de puentes?
- ¿Qué pasó con los semáforos inteligentes? ¿No era que estos iban a reducir las presas?... No he visto resultados ni ningún estudio que lo compruebe todavía.
- ¿Qué ha pasado con quienes deben hacer respetar las leyes de tránsito, pues siempre permiten que haya conductores irresponsables en línea amarilla? Nunca he visto que se limpien de taxistas mal parqueados zonas como la parada de los Caribeños o los Tribunales de Justicia en Goicoechea, mucho menos que se cumpla eso de “Prohibido parquear, control con grúa”.
- ¿Qué pasó con la carretera San Francisco-La Colina que lleva ya 13 meses de atrasos? (y si de atrasos comienzo a hablar, qué hay de la ruta a San Ramón, la ruta a Caldera, y no sé cuántos etcéteras más que no cabrían en esta columna).
Lo único rescatable hasta ahora ha sido el esfuerzo por restablecer el tren metropolitano, en donde al parecer sí ha existido un compromiso serio por cumplir lo prometido.
Si además de todo esto le buscáramos más soluciones REALES al tema de las presas, entonces podríamos pensar en propuestas más ambiciosas: trolebuses, metro, expropiaciones para ampliar aún más las carreteras…
En este punto, la mediocridad se quedaría solo con la restricción vehicular.