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Jueves 18 Febrero, 2010

Restaurantes y bares libres de humo de tabaco

El disfrute de un sitio abierto al público depende de muchos factores que el cliente podrá valorar en el momento mismo de estar en cualquier bar, restaurante, club o negocio similar: calidad del servicio, calidad de los productos consumidos y precios justos.
Hay otros factores, sin embargo, que pesan, por ejemplo, las condiciones físicas del lugar, el aspecto de quien atiende y más importante aún, el olor que tenga no solo la comida sino el sitio en general. No cabe duda de que nadie se quedaría en uno de estos negocios si huele a basura. Si a los ejemplos anteriores le adicionamos el componente humo de tabaco, el cuadro se completa de manera preocupante.
Hay una cosa cierta, en Costa Rica somos más los que no fumamos que los que sí lo hacen y si se aplicara la regla de que “la mayoría manda”, simplemente no habría lugar cerrado en este país en el que se fumara.
Ahora bien, desde el punto de vista legal, Costa Rica, al ratificar de manera unánime por los diputados, el Convenio Marco para el Control del Tabaco, hizo efectiva una ley que, bajo el rango de Convenio Internacional está por encima de las leyes nacionales y que no es incompatible con la Constitución, así declarado por la Sala Constitucional.
Recientemente la Cámara de Restauranteros (CACORE), a través de su presidente, don Edgar Marín, emitió un criterio que considero es parcial, principalmente cuando afirma que “no es correcto establecer una ley de prohibición absoluta; los dueños de los establecimientos deben tomar sus propias decisiones, las cuales dependen de las características del negocio si tienen la posibilidad de implementar espacios con ventilación o bien, áreas que no contaminen una a la otra”.
El señor Marín toma partido por el segmento de fumadores y aunque sugiere “áreas de fumado”, estas no son viables por varias razones: la primera es de orden legal ya que el Convenio Marco no contempla esta posibilidad; la segunda es de orden económico, establecer áreas de fumado desembocaría en una tremenda inversión puesto que los locales deberían instalar extractores de aire, o aire acondicionado y como la ley no hace excepciones (de existir esta posibilidad), tanto regiría para un negocio solvente como para uno pequeño, y tercero, la discriminación en sí de estas “burbujas” para fumadores: se diseñarían para quienes tienen el vicio pero ¿y los acompañantes no fumadores?
Sin duda alguna el tema es complejo porque en todo grupo hay quienes fuman y quienes no. Otra pregunta obligada: ¿Por qué una persona fumadora no puede abstenerse de encender un cigarro por un par de horas o dos horas y media? ¿Y cuando viaja dos o tres horas en un avión?
Es bueno recordar que la nueva ley para el Control del Tabaco no prohibirá el fumado, simplemente lo regulará a ciertos sitios. Hay suficiente evidencia técnica de que la visitación a estos lugares, lejos de descender en ciudades como Bogotá, México DF o Panamá más bien aumentó.
La gente no deja de ir a su bar, discoteca o restaurante de preferencia, lo que hace es que cuando desea fumar, sale del local y lo hace en la acera por los dos o tres minutos que dura su necesidad nicotínica y luego regresa a compartir con su grupo.
Ojalá que CACORE se convierta en un adalid del cambio de hábitos del consumidor costarricense o un inductor de estilos más saludables, como el respirar aire puro.

Federico Paredes Valverde
Coordinador Red Nacional Antitabaco