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En LA REPUBLICA, como medio de comunicación libre, creemos en el papel democrático de fiscalizar la función pública y sobre todo en un asunto que afecta al máximo los intereses nacionales

Respuesta al canciller Castro

En varios editoriales y análisis sobre el tema, el periódico LA REPUBLICA ha manifestado su inmensa preocupación por la invasión militar nicaragüense en nuestra frontera noreste.
Como medio de comunicación libre creemos en el papel democrático de fiscalizar la función pública y sobre todo en un asunto que afecta al máximo los intereses nacionales. Creemos que ningún gobierno puede o debe gobernar solo, ensimismado en el poder, por lo cual es vital que se mantengan observaciones constructivas de la oposición y los medios.
Por esta razón, rechazamos enérgicamente las manifestaciones del canciller, René Castro, publicadas hoy en este medio, titulado “Afirmaciones desafortunadas”. Más bien las consideramos temerarias contra los principios democráticos antes expuestos, pues representan un intento de reprimir y censurar el accionar investigador de la prensa.
En lo expuesto, el Canciller no rebate la información publicada por LA REPUBLICA, por el contrario, repite sus propias palabras dadas ante una comisión en la Asamblea Legislativa, las cuales fueron el fundamento de nuestro artículo del viernes pasado.
En este sentido, don René no demuestra las “imprecisiones y falsedades” que aduce en su respuesta, más bien deja en evidencia los defectos en el manejo diplomático que se dieron al abordar esta problemática.
Además, el Canciller apunta que no es posible atribuirle responsabilidad a él o a la Presidenta por este lamentable conflicto. Entonces, ¿de quién es la responsabilidad de haber aceptado la palabra de su homólogo nicaragüense como buena, en lugar de estudios de impacto ambiental por el dragado?
Finalmente, el Canciller dice que el artículo de LA REPUBLICA, “favorece los intereses del gobierno de Nicaragua”.
Rechazamos profundamente esta insólita afirmación.
Bien dice el refrán que en la guerra, la primera víctima es la verdad.
En el caso del conflicto con Nicaragua, estamos muy lejos de una guerra; sin embargo, parece que aun ante una disputa meramente diplomática, según la interpretación del Canciller, ya es prohibido criticar su accionar o el del Gobierno.
Si así fueran las cosas, Costa Rica tendría problemas mucho más graves que las pretensiones de Daniel Ortega en Isla Calero.
En este caso, en LA REPUBLICA no tenemos que defendernos por lo que escribimos.
En lo que a la actuación de don René se refiere, respetamos su gran voluntad, y le deseamos toda la suerte en sus esfuerzos diplomáticos.
Esperamos que él por su parte respete nuestra lucha por brindar todos los días, un periodismo analítico y equilibrado, informando a los lectores acerca de los temas más importantes de nuestros tiempos, con el mayor deseo y propósito de que Costa Rica siga avanzando, no solo en términos económicos, sino también sociales, de modo que siempre mantenga su posición de una nación líder de las Américas.


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