Enviar
Respuesta con preguntas


Generalmente los miembros de un equipo tienen expectativas acerca del papel de su director y siempre están pendientes de sus decisiones o directrices. Una respuesta efectiva a este interés es confrontar al equipo con preguntas que forjen la cohesión y el espíritu competitivo. Al meditar en ellas, los jugadores irán dando forma a su identidad de equipo y se comprometerán con hacer valer sus propias respuestas. El psicólogo deportivo Jerry Lynch sugiere varias de las siguientes preguntas.
Para reafirmar la pasión individual: ¿Por qué te gusta hacer lo que haces? ¿En realidad, por qué juegas? ¿Qué es lo que más te inspira y en lo que más crees? Los líderes pueden facilitar la consolidación del nexo emocional entre el esfuerzo al máximo nivel, con aquello que motiva e ilusiona a sus dirigidos. Incluso, conviene que las respuestas estén escritas y visibles en la sede del equipo porque servirán como referencia en los momentos difíciles y ayudarán a reactivar el compromiso de no claudicar en las convicciones más profundas para hacer lo que a todos apasiona.
Para forjar la cohesión: ¿Qué deben sentir nuestros oponentes al competir contra nosotros? ¿Qué mensaje queremos enviarle y qué haremos para demostrarles que este va en serio? ¿Cómo queremos ser percibidos por quienes no son parte de nuestro equipo? ¿Qué nos distingue de nuestros competidores? Esta visualización “desde afuera” fortalece la visión, el ideal compartido y las conductas obligatorias para que los externos comprendan y respeten la identidad que tanto enorgullece al equipo.
Para elevar el compromiso: ¿Cuáles cuatro acciones o conductas exhibiremos en todo entrenamiento, partido, relaciones e interacciones, para demostrar nuestro compromiso con ser mejores cada día? ¿Cómo mediremos que, en verdad, estamos creciendo? En esta forma las buenas intenciones se conectan con la acción. Si tanto a nivel colectivo como individual estas cuatro acciones son conocidas por todos los miembros, la concentración de energía en su cumplimiento aumentará y, con él, la responsabilidad con las metas.
Para inspirar la persistencia individual: ¿En qué forma específica vas a contribuir al equipo? ¿Cómo deseas ser descrito en el futuro cuando te recuerden como jugador? ¿Qué haces hoy para asegurarte que así será? ¿Por qué mereces ganar? ¿Cómo será tu desempeño si despliegas toda tu capacidad? Estas interrogantes reafirman la autoestima y el sentido de trascendencia personal.
Los líderes constructivos responden a su tarea de incrementar la efectividad de su equipo usando más preguntas que órdenes, porque con las primeras educan, comprometen, y forjan jugadores reflexivos, mental y emocionalmente más sólidos. Y usted: ¿Ordena o pregunta?

German Retana
[email protected]
Ver comentarios