Enviar
Miércoles 24 Septiembre, 2008

Responsabilidad Social del Estado


La Responsabilidad Social Empresarial ha tenido un auge significativo en las últimas décadas; por otro lado, el Estado benefactor ha mermado conforme se incrementan el mundo globalizado y el libre comercio. Aun cuando ambos fenómenos han sido considerados de manera independiente, bien podríamos imaginar que la Responsabilidad Social corresponde a una respuesta ante la disminución de la protección estatal.
La Responsabilidad Social Empresarial podría verse como el equivalente, en el ámbito privado, a lo que históricamente le ha sido delegado al Gobierno: velar por el bien de la población y su entorno.
La antigua Responsabilidad Social del Estado fue la gran empleadora del pasado, la promotora del seguro social, la educación gratuita y obligatoria, la banca estatal, la electrificación de casi todo el país, entre otras acciones que fueron revolucionarias.
Cierto es que las circunstancias del mundo actual y el histórico descuido del mismo Gobierno han desmejorado la función benefactora del Estado, y que la acción de todas sus instituciones sociales (por la causa que sea) resulta insuficiente para satisfacer las necesidades de un pueblo empobrecido.
Ante aquello que el Gobierno podría dejar de lado (la generación de empleo, las comunicaciones, la tecnología, la infraestructura vial, los seguros y tantas otras cosas), nos queda abogar a favor de la Responsabilidad Social Empresarial, que se vislumbra como un sustituto modesto del Estado, cuyos medios —ayudar a los otros— pueden justificar unos fines comerciales y económicos. Aun así, anhelamos al viejo Estado, del cual vemos reminiscencias que nos hacen creer que quizá este traspapelado entre tanta burocracia.
Ante el panorama del mundo actual, globalizado y con comercio libre, es posible creer que aquella Responsabilidad Social del Estado está a la vuelta de una muerte silenciosa… o quizá, de un renacer urgente e inesperado.


Rafael León Hernández
Psicólogo