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Monto a marzo ronda los $5 mil millones

Reservas monetarias alcanzan nivel récord

Desplazamiento de las diferentes manifestaciones del ahorro hacia los colones impulsa su incremento

Inversionistas trasladan $2.800 millones a colones


Wilmer Murillo
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El nivel de reservas monetarias internacionales alcanzó un récord en marzo, ubicándose en $4.871 millones.
Las reservas superan en cerca de $749 millones el nivel que mostraban al cierre del año pasado, lo que representa un incremento del 18%.
El crecimiento es significativo desde setiembre de 2006, un mes antes del establecimiento del régimen de bandas cambiarias. Desde entonces, cuando sumaban $2.765 millones subieron otros $2.016 millones.
Una de las principales razones para tener reservas es darle capacidad al país de hacer frente a los compromisos externos, como el pago de importaciones, remesas, defender la moneda de ataques especulativos o servir la deuda externa.
No obstante el abultado nivel, el indicador más apropiado para medirlas es cuántos meses de importaciones puedan pagar. “Pese a ese significativo crecimiento, el saldo de reservas cubre apenas cuatro meses de importaciones”, explicó Andrés Víquez, analista de Aldesa.
Lo anterior evidencia que si bien han crecido las reservas, también se han acelerado las importaciones, como resultado de la apreciación real del colón, las tasas de interés que invitan al consumo y en tercer lugar a las mejoras en los indicadores de ingresos de la población.
El nivel de reservas reafirma el buen desempeño económico del país, planteó por otro lado Orlando Soto, gerente general del Grupo Financiero Acobo.
El incremento se ha dado a pesar de las intervenciones del Banco Central en el mercado de monedas, señaló.
Durante 2008 la intervención semanal promedio ha sido de $77 millones.
Hay otras razones importantes para disponer de un adecuado nivel de reservas. La evolución hacia un esquema de flotación administrada impulsada por el ente emisor dentro de su estrategia, requiere una posición razonable de divisas para participar en el mercado vendiéndolos cuando el país no tenga un ingreso excesivo de dólares.
Esta es sin embargo una asignatura pendiente, pues “sabemos que intervendría comprando como ahora, o vendiendo si el tipo de cambio se ubica en el techo de la banda. Sin embargo, no sabemos cómo actuará en un proceso de oscilaciones del tipo de cambio dentro de las bandas, adujo Víquez.
Por el momento hay una presión hacia mantener el dólar en el límite inferior de la banda, en tanto persiste la oferta de divisas por turismo, nuevos proyectos inmobiliarios y desarrollos costeros, señaló por su parte Soto.
Algunos economistas como Thelmo Vargas, ex ministro de Hacienda, opinan que el ingreso de capitales especulativos podría ser el menor de los casos. El mismo Banco Central ha dicho que el ingreso de capitales especulativos atraídos por el diferencial de tasas de interés es menor.
Víquez sostiene que la razón fundamental es la modificación en los portafolios de inversión de los residentes en el país. “Han cambiado de dólares a colones lo que se aprecia en la recomposición de la riqueza privada del país”, señaló.
Datos a enero indican que el 61% de la riqueza financiera está en colones y el 39% en dólares. Esta riqueza está compuesta por certificados a plazo, bonos de estabilización monetaria y títulos de propiedad del gobierno, ahorros y otras formas de títulos valores o instrumentos de ahorros.
Solo un mes antes de la implantación de las bandas la composición era cincuenta-cincuenta.
“Para nosotros es claro que ese traslado de instrumentos en dólares hacia moneda local es el factor más importante que explica el exceso de oferta de dólares”, señaló Víquez.
Este proceso sin embargo, no podrá continuar indefinidamente, dado que no hay crédito en los mercados internacionales, lo que además tendrá implicaciones sobre el comportamiento del turismo, las exportaciones y el flujo de inversión extranjera.
Para el experto, el momento en que este exceso de dólares se acabará o se va a moderar será cuando desaparezcan las expectativas de revaluación del colón que los inversionistas todavía tienen metidas entre ceja y ceja.

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