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Requisitos confusos impiden crear un mercado de futuros
Los instrumentos derivados y los contratos a futuro proveen un apoyo a inversionistas y al mercado cambiario, que cada vez se vuelve más fluctuante

Fabio Rosch
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Fomentar un mercado de futuros y derivados es una de las metas del Banco Central de Costa Rica (BCCR) para 2010. Al día de hoy, existen varios grupos de trabajo que analizan el tema con el fin de sugerir modificaciones a la normativa original y precisar de mejor manera los requisitos de cumplimiento que exige la ley.
Algunas entidades financieras han señalado estos requisitos como confusos. Esta es una de las razones por las cuales estos instrumentos no son ofrecidos, ni hay indicios del desarrollo de un mercado de futuros.
En la actualidad, los instrumentos de cobertura cambiaria desarrollados por entidades supervisadas no están disponibles en el mercado. Los productos que están en el mercado son contratos de diferencia elaborados por algunos puestos de bolsa y bancos pero a través de sucursales exteriores.
“Como el mercado es aún un poco incipiente, hay una preocupación de los bancos en cuanto al volumen de negocio que permitirían los límites de exposición crediticia o de capital que los bancos tendrían que emitir para ofrecer estos productos”, comentó Roy González, gerente general del BCCR.
En un esquema cambiario con mayor volatilidad dentro de las bandas, surge la necesidad de herramientas financieras como los derivados cambiarios para promover oportunidades de inversión e instrumentos de cobertura.
La cotización del dólar se ha mantenido lejos de las bandas de intervención en las últimas semanas. En este periodo incluso el dólar llegó a conducirse a 60 céntimos del centro de la banda. Esto hace que la garantía gratuita que provee el Banco Central (BCCR) en las bandas se vuelva irrelevante.
Estos límites podrían ser reemplazados por un mercado de instrumentos financieros como las coberturas cambiarias, que se definen en diferentes tipos de contratos.
No obstante, el proceso de transición desde las minidevaluaciones hasta un esquema flotante implica muchos cambios, no solo de políticas cambiarias, sino en los mercados financieros también.
La creación de este tipo de mercado depende de dos elementos fundamentales: una necesidad de los individuos para fijar el valor de un activo (divisas) a un plazo y que el mercado (tipo de cambio) no sea predecible. El esquema de las bandas da espacio a las fluctuaciones, pero no es completamente impredecible.
“En el esquema de minidevaluaciones no tenía sentido, antes no estaban dadas las condiciones para que operara un mercado de coberturas cambiarias. Incluso no lo fue con el sistema de bandas porque hasta agosto de 2009 el tipo de cambio se mantenía adherido al techo o al piso de las bandas y ahí el BCCR estaba dando el seguro cambiario”, comentó González.
En tanto aumente el nivel de fluctuación e incertidumbre, las herramientas de cobertura tendrán más utilidad. Así se evitan mayores presiones inflacionarias externas.
Por ejemplo, si un importador comercializa una carta de crédito a 90 días contra su producto, si hubiera incertidumbre pero no mecanismos de cobertura, el comerciante podría creer necesario aumentarle el precio a su producto anticipando que los movimientos del tipo de cambio lo puedan perjudicar.
Esto podría generar inercia inflacionaria y crear el efecto pass through, que es el traslado del tipo de cambio hacia el precio, lo cual se traduce en presión hacia el alza en el nivel de precios.





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