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Martes 2 Marzo, 2010


La ciudadanía exige resultados de sus gobiernos locales, resultados visibles, tangentes y raudos. Las personas que pagan onerosos impuestos tienen sobre y delante de sí la exigencia legítima de poseer y experimentar un nivel de vida con excelencia

Replantear el municipalismo

La acción municipal reclama atención en dos vertientes: por parte del nuevo equipo de gobierno y de las fuerzas que tomarán en sus manos el destino de los gobiernos locales en las elecciones de diciembre próximo.
Una actitud de seriedad se impone, para realizar una propuesta formal en los comicios municipales venideros, tanto para el Tribunal Supremo de Elecciones y los partidos políticos como para organizaciones que tienen incumbencia en la cosa municipal.
El pasado 7 de febrero, cuatro de cada diez costarricenses decidieron quebrar su voto, como muestra fehaciente de que el electorado comienza a despertar, se aleja de imposiciones absurdas para “votar en línea”, y que la actitud responsable de los ciudadanos, lleva en sí misma un análisis sobre las personas que proponen sus nombres para fungir como autoridades municipalidades.
Son, en esencia, muchas calamidades experimentadas en la mayoría de los cantones dada la imposición verticalizada de cúpulas de poder político tradicionales que anhelan hegemonía a costa de nuestro subdesarrollo cantonal.
La nueva perspectiva del municipalismo de cara al siglo XXI rebasa, y en mucho, lo que hemos experimentado hasta ahora.
Cada vez más, las sociedades modernas apuestan por la descentralización, exigen que los recursos y las competencias de los modelos centralistas sean asumidos por los gobiernos locales, y la añeja teoría de verticalizar el poder con planteamientos políticos de imposición, es una praxis decadente y en vías de extinción.
El municipalismo moderno impone acción horizontal del poder, donde, tan importante es el aporte de las autoridades como la injerencia que tiene la ciudadanía tomando conciencia de su propio destino, involucrándose en la solución de problemas, propuesta de mejoras sostenibles y una actitud fiscalizadora de pedir cuentas hacia aquellos gobernantes que no rinden en su trabajo.
Hay que replantear el municipalismo. Crear, proponer y exigir del gobierno central una fórmula de independencia en la acción y la inversión de los recursos, que formule seriedad y rapidez a la respuesta otorgada a los problemas del cantón.
No puede ser en el siglo XXI, que las municipalidades queden a expensas de la burocracia central y del dinero del Gobierno central repartido caprichosamente asumiendo variables de clientelismo político, retardando meses y años la construcción de una carretera, la perforación de un pozo o la construcción de plantas de tratamiento por citar algunos ejemplos.
La ciudadanía exige resultados de sus gobiernos locales, resultados visibles, tangentes y raudos. Las personas que pagan onerosos impuestos tienen sobre y delante de sí la exigencia legítima de poseer y experimentar un nivel de vida con excelencia.
Con la actual estructura municipalista y el cúmulo de leyes que ata la acción de los gobernantes en ayuntamientos, eso es imposible.
Señora presidenta electa, señores y señoras diputados: tienen ante sí el enorme reto de permitir el progreso de nuestras comunidades si nos sueltan las amarras. No van a perder ustedes poder político, al contrario, fortalecerán su imagen por apostar a la descentralización, como remedio al atraso material de nuestras comunidades. Si lo hacen, nosotros los complementamos con trabajo serio. ¡Los municipalistas queremos cumplir!

Erich Francisco Picado Argüello
Regidor electo por el cantón central de Alajuela
[email protected]