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El mundo está sediento de una renovación hacia agrupaciones y líderes capaces de devolver la decencia al ejercicio de la política

Renovarse hacia la decencia

No solo el presupuesto para 2012 y la reforma fiscal han agitado a los costarricenses en estos días. Otros movimientos relacionados con dinero han encendido ánimos; lo que debemos hacer es aprender de todo esto y aceptar que sin honestidad y transparencia no saldremos del vergonzoso estado de cuestionamientos y manejos oscuros que no dejan avanzar al país.
Una nación no puede salir adelante si gobernantes, políticos y ciudadanos deben desgastarse y destinar tiempo y energía a escándalos originados en falta de transparencia o situaciones dudosas que deben ser aclaradas.
Los costarricenses parecen estar llegando al límite de su capacidad de soportar que cada día se destape un escándalo porque alguien desvió un dinero hacia donde jamás debería haber ido.
Las denuncias y cuestionamientos de los últimos días a políticos nacionales dejan claro que los ciudadanos no solo deben exigir a los partidos políticos programas de gobierno para saber qué pretenden hacer con el país, sino también obligarlos a una total transparencia en el uso que den a los fondos públicos que les otorgan para sus campañas políticas.
Se impone la necesidad de una lucha sin tregua por la transparencia, por un lado, y por otra parte, de un escrutinio minucioso de aquellas personas que los partidos políticos proponen para formar la lista de quienes, de ganar las elecciones, serán los integrantes de nuestro Primer Poder de la República.
El mundo está sediento de una renovación hacia agrupaciones y líderes capaces de devolver la decencia al ejercicio de la política. Pero también la sociedad civil debe encauzar por esa vía sus actividades.
Para que un acto de corrupción pueda llevarse a cabo se necesita el concurso de actores en ambas puntas del camino. Por ello debe ser con el concurso de todos y con una severa vigilancia como se logren clarificar esas rutas. Es la principal tarea que deberá enfrentar la sociedad costarricense para poder construir un futuro próspero y digno sin desgastes continuos e innecesarios originados en la deshonestidad.




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