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Jueves, 22 de agosto de 2019



FORO DE LECTORES


Rendición de cuentas

| Viernes 17 septiembre, 2010


Rendición de cuentas

Este es uno de los objetivos más débiles de la gestión pública, gracias a la maraña de leyes creadas y que, según parece, nuestra idiosincrasia obliga a incrementar periodo tras periodo legislativo.
Debido a eso, las buenas intenciones de creación de instituciones públicas o programas de gobierno no pueden llevarse a cabo, escondiéndose, en la mayoría de los casos bajo el principio de contratación administrativa (entre otras leyes), la vagabundería, la inoperancia, el desinterés y las ganas de entorpecer gestiones.
Todo esto es por causa de tendencias politiqueras que hacen que año a año se gasten millones de millones de colones en mantener aparatos estatales con vida propia, rendiciones de cuentas inventadas por algunos entes de control o por funcionarios de rango intermedio.
Eso lleva, al final, desde el punto de vista de gestión, que es para lo cual fueron creadas las instituciones del Estado, a que todo quede en la intención del legislador y no llegue al logro del objetivo de creación del ente estatal.
Como consecuencia, tenemos diferencias significativas tanto en las tasas de crecimiento de nuestra economía como en la sostenibilidad de esta a través de los años.
En Costa Rica, según mi interpretación de la historia, desde que se dio el fallo de un señor contralor que dijo que era más importante la forma que el fondo, cuando se quería construir el puente del río Tempisque a través de la Ley de Emergencia, para tratar de solventar las dificultades que generaba la Ley de Contratación Administrativa, de entonces, repito, se marcó un hito para que a partir de ahí, sumado a los fallos judiciales, las instituciones gubernamentales se tengan que preocupar tantísimo por la forma, que el fondo queda relegado en función al cumplimiento de la forma.
Requerimos hacer un alto en el camino.
Para nadie es un secreto, por ejemplo, el crecimiento que han tenido y siguen teniendo los países asiáticos desde hace muchos años. Pero nos hemos preguntado ¿qué los hace diferentes? ¿Qué hay en su sistema de gestión pública diferente al nuestro?
¿Por qué hoy se tiene la expectativa de que pronto China será, a pesar de su sistema mixto económico, la primera potencia mundial?
En ese país no es mal visto que un funcionario público sea vicepresidente de una empresa estatal y él mismo, presidente de una empresa privada, por ejemplo, y su sistema legal no tiene el menor problema en ello.
En el nuestro, sin embargo, por la simple compra de una computadora, dependiendo de cómo se haga, el proceso de contratación administrativa ha mostrado que el costo del equipo en sí es mayor que el de la tienda, amén del costo y tiempo administrativo que ello implica. Esto hace que sume varias veces el costo inicial, si es que se tiene suerte y se compra, porque puede suceder que se pierda el presupuesto y se quede entonces para el año siguiente la compra del equipo.
Ya es hora de hacer un alto y de cuestionarnos si esta maraña de procedimientos sirve de algo, o si deberíamos implementar un sistema de administración donde lo vital fuera la gestión, la rendición de cuentas y en el cual el procedimentalismo quede en segunda instancia de importancia. Un sistema donde, si se comprueban a posteriori las irregularidades, se inculpe a los responsables y se haga lo que jurídicamente proceda.
¡Volvamos a medir gestión! ¡Hagamos Patria! ¡Cambiemos paradigmas! ¡Hagamos que nuestros entes estatales tengan sentido práctico!

Randall Castro Vargas
Economista