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Remesas a Latinoamérica crecen menos

Caída de envíos a México y Brasil pesan sobre resultados regionales

Teresa Bouza
Washington
EFE

El flujo de remesas hacia América Latina y el Caribe creció un siete% en 2007, la primera vez desde 2000 en la que el incremento es inferior al 10% debido a la caída en los envíos hacia México y Brasil.
Esa es la principal conclusión del informe anual de remesas presentado ayer por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
El estudio muestra que los emigrantes de América Latina y el Caribe que viven en el extranjero enviaron a sus países $66.500 millones.
“Todavía es un montón de dinero”, dijo en rueda de prensa Donald Terry, gerente del Fondo Multilateral de Inversiones (FOMIN), que hace parte del BID.
Terry recordó que el monto supera a toda la ayuda oficial al desarrollo y la inversión extranjera directa combinadas.
Eso convierte a las remesas “en el mayor programa, y en el más efectivo” de lucha contra la pobreza en la región.
El ejecutivo del BID destacó, en ese sentido, que al menos 20 millones de familias latinoamericanas reciben regularmente flujos de sus familiares en el exterior.
Si esa transferencia de dinero no existiese, “al menos 10 millones de familias vivirían por debajo de la línea de la pobreza”.
Aun así, Terry hizo hincapié en que “es la primera vez que las remesas no aumentaron al menos un 10%”, lo que podría representar el inicio de una nueva etapa de menor crecimiento en las transferencias de dinero.
Apuntó que en el 2007 la contracción obedeció, fundamentalmente, a que tanto Brasil como México, las mayores economías de la región y los principales receptores de divisas, recibieron menos dinero.
En el caso de Brasil, la contracción fue del 4%, hasta los $7.100 millones, una noticia que Terry calificó de “buena” ya que es fruto de la mejor situación en el país que ha alentado, a su vez, el regreso de emigrados.
El BID señaló que “miles y miles” de brasileños que viven en Estados Unidos se están comprando billetes “sólo de ida”.
Menos alentador es lo ocurrido en México, que recibió remesas por unos $24 mil millones en el 2007, un incremento de sólo el 1%. Los datos del banco central mexicano muestran, además, que las transferencias de dinero del exterior cayeron un seis% en enero.
“Si esa tendencia continúa a lo largo del 2008 y más allá de este año tendrá un profundo impacto en las vidas de millones de familias mexicanas”, afirmó Terry.
Según sus cálculos, hay unas 600 mil familias mexicanas menos que reciben remesas en la actualidad que las que habría si los envíos desde el extranjero hubieran aumentado al mismo ritmo que en los últimos cinco años.
El BID cree que el principal motivo de que los mexicanos estén enviando menos dinero a casa es la persecución de indocumentados en Estados Unidos, así como la aplicación de leyes migratorias más estrictas y, en menor medida, la contracción económica en Estados Unidos.
Terry indicó que los mexicanos se concentran en algunos de los estados con políticas migratorias más duras, algo que, dijo, genera inseguridad y podría haberlos llevado a ahorrar más dinero ante la incertidumbre que afrontan sobre su futuro.
El fenómeno no afecta a Centroamérica, que recibió $12.400 millones en el 2007, un 11% más que en el 2006.
Otra de las grandes tendencias en el 2007 tiene que ver con la región andina, donde las transferencias desde España son cada vez más importantes.
Así en Bolivia, las personas que envían dinero desde España supera ya a las de las que transfieren fondos desde Estados Unidos. Según las cifras del banco central boliviano, las remesas desde Estados Unidos representan un 20,8 del total, frente al 36% de España.
Una tendencia similar se observa en Ecuador, que recibió $3.085 millones en 2007. Terry no facilitó, sin embargo, el monto del dinero que se envía desde España a Ecuador.
En el Cono Sur, Argentina obtuvo $920 millones (+8,2%), Paraguay $700 millones (+7,6%) y Uruguay $125 (+8,6%).
La cifra de Chile fue de $850 millones, pero no existen datos históricos al ser la primera vez que el BID incluye al país. Entre los motivos de que no se incluyese en el pasado, figura el que las cantidades de dinero enviadas son con frecuencia demasiado altas como para ser calificadas como remesas.
El BID considera que a largo plazo el volumen de remesas seguirá siendo alto debido al envejecimiento de las poblaciones europeas y estadounidenses que hará necesario importar mano de obra.
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