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Gobiernos se enzarzan en intercambio de críticas
Relaciones entre Caracas y Bogotá se tensan

Ejecutivo venezolano emitió un comunicado sosteniendo que el Gobierno colombiano no está comprometido con la paz

Bogotá
EFE

Las relaciones colombo-venezolanas se tensaron ayer más tras señalar Venezuela que el Gobierno de Bogotá “no está comprometido con la paz” sino con la derrota militar de la guerrilla, en respuesta a denuncias colombianas de injerencia.
Las autoridades colombianas, que aún no se han pronunciado tras estas nuevas críticas venezolanas, no llamarán, por ahora, a consultas al embajador en Caracas, declararon a Efe fuentes gubernamentales.
El embajador venezolano en Bogotá permanece en Caracas desde que fue llamado a consultas el 27 de noviembre pasado, tras cancelar el presidente de Colombia, Álvaro Uribe, la mediación de su homólogo de Venezuela, Hugo Chávez, con la guerrilla de las FARC por un acuerdo sobre secuestrados.
Esa guerrilla anunciará en breve, según la emisora colombiana “La W”, la entrega en Venezuela de nuevos cautivos, entre ellos los tres estadounidenses secuestrados en 2003 y otros cuatro en grave estado de salud.
La nueva crisis en las relaciones colombo-venezolanos coincidió con la visita a Bogotá del jefe del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, almirante Michael Mullen, quien dijo que la compra de armas por Venezuela y el “apoyo estratégico” de Chávez a las FARC son motivo de “seria preocupación” para él y las autoridades de su país.
Una preocupación que, según Mullen, también se la han expresado las autoridades colombianas.
La nota de ayer de la Cancillería venezolana fue divulgada un día después de que Uribe pidiera a Chávez que cesara en sus agresiones e injerencias en asuntos de Colombia, en un comunicado leído por el ministro de Exteriores colombiano, Fernando Araújo.
Uribe agregó que Chávez “no desaprovecha oportunidad para maltratar a Colombia y a su gobierno” y además “confunde la cooperación con la injerencia (...), desconoce la acción terrorista de la guerrilla, su participación en el narcotráfico, sus crímenes contra niños, mujeres y ancianos, el secuestro y los demás delitos”, que son “crímenes de lesa humanidad”.
El ministerio de Exteriores venezolano respondió ayer que “el Gobierno colombiano no está comprometido con la paz, sino obsesionado con la guerra y con derrotar militarmente a las fuerzas insurgentes”.
Caracas recordó, además, e
l éxito de Chávez al lograr la liberación el 10 de enero de dos mujeres secuestradas por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), que las entregaron a una comisión creada por el gobernante venezolano como “desagravio” a la cancelación de su mediación.
Las dos liberadas pertenecen al grupo de 46 cautivos que esa guerrilla pretende intercambiar por unos 500 rebeldes presos mediante un acuerdo humanitario que hasta ahora ha sido imposible de negociar por las posiciones inamovibles de esa organización y el Gobierno.
Las recientes pruebas de supervivencia entregadas esta semana a familiares de algunos de los secuestrados evidencian el mal estado de salud de muchos de los rehenes, así como el maltrato al que han sido sometidos.
La Iglesia católica anunció el miércoles que ha contactado con las FARC para tratar sobre la zona de encuentro que propone el Gobierno en la que se pueda negociar un acuerdo humanitario sobre secuestrados y rebeldes presos.
El senador Gustavo Petro, del Polo Democrático Alternativo, oposición de izquierda en Colombia, respaldó ayer propuestas que busquen la paz en Colombia y no una opción que agudice el conflicto armado.
“Si se trata de coordinar esfuerzos internacionales por la paz de Colombia es positivo”, insistió.
Pero, agregó, “lo que no se debe permitir es que se coordinen esfuerzos internacionales por la guerra, por agudizar el conflicto armado en Colombia”.
Y por ello, añadió, desde esta perspectiva la propuesta de otorgar estatus de beligerancia a las FARC “no ayuda a la paz sino a la guerra”, en referencia a la petición de Chávez para que ésa y la otra guerrilla colombiana, el Ejército de Liberación Nacional (ELN) sean retirados de las listas internacionales de organizaciones terroristas.
Por otra parte la Fiscalía venezolana citó al presidente del gremio de ganaderos del país, Genaro Méndez, para que el
próximo martes le presente pruebas de sus recientes afirmaciones de que la guerrilla colombiana tiene secuestrados venezolanos.
“El Ministerio Público citó en calidad de testigo al presidente de la Federación Nacional de ganaderos (Fedenaga), a fin de que informe sobre los señalamientos y denuncias que realizó respecto a ciudadanos venezolanos que estarían supuestamente en manos de grupos irregulares del vecino país”, dijo la Fiscalía en un comunicado.
De existir algún venezolano en esas condiciones, “hace rato largo que ya los hubiésemos rescatado”, dijo el pasado domingo el presidente venezolano, Hugo Chávez, al negar de plano la denuncia.
Méndez la reiteró esta semana en declaraciones a diferentes medios de prensa de su país, a los que detalló que suman 68 los venezolanos secuestrados y que “muchos” están en poder de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y del Ejército Nacional de Liberación (ELN), asimismo colombiano.
Tras conocer la citación, Méndez se felicitó por ello y declaró a la emisora Globovisión que dará a la Fiscalía “toda la colaboración posible”, pero no el martes, ya que entonces cumplirá “compromisos previamente adquiridos”, y sí el próximo 28 de enero.
“Eso es lo que queremos que se haga: que se investigue sobre los secuestros, que el gobierno se interese por este tema”, dijo y añadió que tiene en su poder “una serie de informaciones” basadas en conversaciones con familiares de los secuestrados y socios de Fedenaga, “que demuestran el accionar de la guerrilla en Venezuela”.
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