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Relaciones con China deben mejorar


La visita del presidente de la República Popular China, Hu Jintao, marca el punto más alto de la celebración del inicio de relaciones con Costa Rica, primer país centroamericano en aceptar el vínculo diplomático.
El encuentro entre las dos naciones ha estado envuelto en polémica, contrastado por elementos positivos y negativos que han sorprendido a la opinión pública.
Costa Rica como una pequeña nación democrática mantiene en el espíritu de su Constitución Política una férrea defensa de la libertad de expresión, de culto y del acceso a la información pública por parte de los ciudadanos.
Por su parte, China como nación gigantesca, ha encontrado en un sistema unipartidario comunista la forma de desarrollarse, enfrentar los grandes retos internos e insertarse en la economía global.
Es evidente que las formas de gobernar son distantes, y en lo que a las relaciones diplomáticas, políticas y comerciales se refiere significa un reto enorme.
No por ello Costa Rica debe modificar sus preceptos o claudicar a sus ideales democráticos.
Bajo ninguna circunstancia el país debe aceptar las imposiciones de lineamientos que sean opuestos a los principios de una sociedad abierta y transparente.
Por esta razón, la forma en que se dio la ruptura con Taiwán, así como los obstáculos para el acceso a información de carácter público fueron fallas que se debieron evitar.
A pesar de estas situaciones, es loable que Costa Rica haya buscado una mayor apertura, teniendo el coraje de iniciar relaciones con una potencia en crecimiento como lo es China.
Los frutos de esta osadía han sido positivos. La negociación de títulos de deuda en condiciones beneficiosas para el país, la construcción de un nuevo estadio nacional, más becas para costarricenses y la promesa de mayores oportunidades comerciales son parte de los buenos resultados cosechados hasta ahora.
No hay duda de que esta relación puede generar ventajas para ambas naciones.
Sin embargo, la sostenibilidad de esta amistad debe estar fundamentada en el respeto mutuo. Costa Rica sin perder su identidad debe abrirse al mundo.
Una visión cortoplacista es cimentada bajo la diplomacia del dólar; por el contrario, la construcción de una base de entendimiento que respete las diferencias de culturas y promueva una cooperación integral podrá dar mayores resultados a todos.
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