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Sábado 20 Febrero, 2010


Como nadie sabe todo, ni nadie —por más sabio o instruido que sea— puede atribuirse el monopolio del conocimiento, la participación informada y directa de los sectores potencialmente beneficiados o perjudicados en una negociación es fundamental

Reinicio de negociaciones con la Unión Europea

Los procesos de negociación de Tratados de Libre Comercio son complejos y delicados por lo determinantes que resultan para el futuro de los países que negocian.
Los sectores productivos —que generan empleo y riqueza— son particularmente sensibles a los resultados de una negociación de este tipo.
Un TLC equilibrado con un socio adecuado —que brinde a los consumidores oportunidades de mayor acceso a productos de diversos precios y calidades, pero tenga en consideración las sensibilidades de los sectores productivos— tiene un enorme potencial de beneficio. Un TLC que no cumpla con estas características pone en grave riesgo a los sectores productivos, a las empresas que los conforman, a los trabajadores que laboran para estas empresas y, en general, al país entero.
Y como nadie sabe todo, ni nadie —por más sabio o instruido que sea— puede atribuirse el monopolio del conocimiento, la participación informada y directa de los sectores potencialmente beneficiados o perjudicados en una negociación es fundamental.
Un negociador que comprenda esta situación, que esté dispuesto no solo a hablar o a hacer un gran número de reuniones, sino que comparta información, intercambie ideas, escuche sensibilidades y, sobre todo, actúe en concordancia con las necesidades de quienes serán los protagonistas una vez que la negociación termine y venga la entrada en vigencia del tratado, es una condición necesaria para el éxito.
En el caso de la negociación del Acuerdo de Asociación con la Unión Europea, el sector industrial ha encontrado en el embajador Roberto Echandi, un negociador con estas características. Don Roberto ha sido ejemplo de transparencia y apertura. Aun cuando nos ha dicho muchas veces que hay información estratégica que no puede revelar en un momento específico, siempre ha tenido el cuidado de —hasta donde le es posible dadas las características propias de un proceso de negociación— mantenernos informados, compartir estrategias, solicitar información, buscar soluciones a los conflictos, indicar claramente los problemas.
Siempre dispuesto a una relación abierta, hemos sostenido videoconferencias con él cuando en Bruselas —su sede permanente— son ya las 9 p.m., demostrándonos su compromiso con el trabajo —compromiso que desde la Cámara de Industrias agradecemos y resaltamos—. Pero, sobre todo, le agradecemos el profundo respeto con que siempre nos escucha, nunca ha pretendido tener el monopolio de la verdad, nunca ha descartado a priori nuestra posición aunque no la comparta —y eso ha pasado varias veces— y cuando hemos discrepado siempre ha explicado con razonamientos claros y directos su posición. Don Roberto no nos ha dicho que sí a todo lo que hemos solicitado como sector, pero cuando ha dicho que no, lo ha hecho con razones.
Conocemos y compartimos el objetivo de don Roberto: lograr una negociación lo más favorable posible para los intereses costarricenses, confiamos en él y su capacidad para perseguir y conseguir este objetivo. Por esto, el sector industrial costarricense representado en la Cámara de Industrias de Costa Rica, espera que el reinicio de las negociaciones para lograr un Acuerdo de Asociación con la Unión llegue a un pronto y satisfactorio cierre. Don Roberto, siga contando con nosotros, con nuestra posición seria, informada y representativa, estamos en el mismo barco y confiamos en usted como capitán…

Martha Castillo Díaz
Vicepresidenta ejecutiva CICR