Rehabilítese en el agua
El Halliwick nació originalmente para enseñar a pacientes con discapacidad física a nadar, pero ha ido evolucionando hacia otros campos. Marco Monge/La República
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SALUD

Rehabilítese en el agua

Halliwick y Bad Ragaz son opciones en los procesos de rehabilitación

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El Halliwick nació originalmente para enseñar a pacientes con discapacidad física a nadar, pero ha ido evolucionando hacia otros campos. Marco Monge/La República
Si usted padece enfermedades como lumbalgias y hernias de disco o tiene lesiones deportivas, dos terapias acuáticas de rehabilitación podrían ayudarle en su recuperación.
Se trata de Halliwick y Bad Ragaz, las cuales nacieron en Inglaterra y Suiza, respectivamente, y son aptas para cualquier persona, incluso aunque no sepa nadar.

El Halliwick nació originalmente para enseñar a pacientes con discapacidad física a nadar y a ser independientes en el agua, pero ha ido evolucionando hacia otros campos.
Esa técnica se basa en un tratamiento acuático de fisioterapia en el que se realizan diferentes ejercicios pautados por el terapeuta.
Su objetivo es que “los pacientes se vuelvan independientes y participen de las actividades acuáticas. Así como que aprendan a nadar a través de diferentes ejercicios y movimientos que por lo general se realizan en grupo”, afirmó Natalia Chaverri, terapeuta del Instituto Watsu Costa Rica.
El Halliwick trabaja mucho la parte lúdica, de juego, para lograr los objetivos, por ejemplo incluye cantos, cuentos, bolas, aros, juguetes en el agua hasta diferentes formas de nado.
Con eso se logra que “el cuerpo tenga mayor control de tronco, de postura, aumente la capacidad respiratoria y mayor control al rotar. No utiliza flotadores en las piernas ni brazos”, comentó la especialista.
El Bad Ragaz, por su parte, es una terapia individual terapeuta-paciente, en la que se le pide a este generar distintos patrones de movimientos para lograr una memoria motora y poder realizar los movimientos fuera del agua.
“Se utilizan estímulos verbales, visuales y táctiles para lograr el movimiento. Y tiene como objeto fortalecer, aumentar el rango articular, aumentar la propiocepción, el equilibrio, la coordinación, disminuir el tono muscular”, afirmó Chaverri.
En esta técnica se utilizan flotadores en la cervical y en la cadera, y si es necesario en las piernas también.
La duración de cada sesión en ambas terapias varía dependiendo de los objetivos que se busquen con el paciente; por lo general se puede trabajar desde diez hasta 45 minutos en el agua. Lo importante es que los pacientes no lleguen a la fatiga muscular, señaló la terapeuta.
Pacientes con patologías de origen neurológico, reumático, ortopédico, hemiplejías, lesiones medulares, traumas y fibromialgia, entre otras, también pueden optar por estos métodos.
Además de los beneficios físicos, estas técnicas ayudan a que los pacientes mejoren a nivel social, emocional y mental, ya que se sienten muy bien en el agua, les ayuda mucho en la autoestima y a sentirse más libres cuando están dentro del agua, enfatizó Chaverri.

Carolina Barrantes
[email protected]
Twitter: @cbarrantesLR


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