Enviar
Viernes 7 Diciembre, 2007

Reforma tributaria y equidad


El aumento de recaudación más el buen manejo financiero del Ministerio de Hacienda ha generado dudas sobre si se requiere una reforma tributaria.
Tradicionalmente el enfoque ha consistido en determinar cómo están las finanzas del Gobierno, es decir, ingresos frente a gastos, para determinar si se requiere una reforma fiscal.
Sin embargo, el focalizarse en el flujo de caja del Gobierno constituye un error, dado que deberíamos preguntarnos sí el sistema tributario tiene como centro vital la capacidad económica de los contribuyentes, o lo que es lo mismo, si el sistema tributario es equitativo.
Una evaluación actual del sistema tributario debe conducir a una respuesta negativa por diversos factores.
El sistema actual permite fraccionar en forma legítima la renta con lo cual los contribuyentes pueden fraccionar los tributos a pagar y se hace onerosa la gestión de los tributos.
El sistema tiene un “agujero negro” que permite a las rentas provenientes del capital inmobiliario conceptuadas como ganancias de capital huir en forma legítima del pago de tributos.
Mientras los asalariados no tienen escape de las retenciones patronales, quienes ejercen profesiones liberales y las empresas tienen mayor margen de maniobra respecto a los gastos deducibles.
También, resulta un hecho que los sectores dinámicos de la economía por exenciones no necesariamente son lo que más aportan a la Administración Tributaria.
En consecuencia, queda en claro que se requiere una reforma tributaria (no una reforma fiscal) y abandonar los enfoques economicistas, con el fin de crear un sistema tributario equitativo que cumpla con la norma constitucional que aboga por la realización de la justicia social y el principio cristiano de solidaridad en un Estado Social de Derecho.


Mariano Jiménez Zeledón
Céd 1-658-106
Abogado y politólogo
[email protected]