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Miércoles 23 Febrero, 2011

Reforma fiscal y sostenibilidad de las finanzas

El incremento de impuestos ha sido históricamente una medida impopular que cualquier gobernante quiere evitar. Sin embargo, el Poder Ejecutivo envió el 17 de enero a la Asamblea Legislativa un proyecto de reforma fiscal que plantea aumentar el impuesto de ventas de 13% a 14%, el cual gravaría todos los servicios.
El principal objetivo del proyecto denominado “Solidaridad Tributaria” consiste en incrementar los ingresos tributarios en un 2,5% del Producto Interno Bruto (PIB), alrededor de ¢500 mil millones.
No obstante, según explicó Fernando Herrero, ministro de Hacienda, los principales cambios los verían los sectores de servicios, educación y salud. El principal planteamiento consiste en pasar a un Impuesto de Valor Agregado (IVA), donde la tasa subiría de 13% a 14%, siendo el IVA un impuesto que no depende del ingreso sino del nivel de consumo.

Los costarricenses hemos transitado en medio de un ciclo económico adverso y la administración de Laura Chinchilla impulsa acciones para enfrentar los retos en torno a sus finanzas públicas, entre ellos, incrementar los ingresos del sector público y aumentar la tasa recaudatoria, que creen es una de las más bajas en América Latina.
Lo que supone que, a pesar de que el objetivo de los impuestos es generar crecimiento económico que nos conduzca a un desarrollo integral, no solo en lo cuantitativo, sino también en los niveles de bienestar general, podría venir a financiar los excesos del gasto público.
Está claro que el costo de no aprobar la reforma fiscal, compromete la sostenibilidad de las finanzas públicas, y definitivamente ahuyentaría el capital, frenando la inversión, el crecimiento económico y perjudicando aún más la creación de empleos.
Todo lo anterior obliga al Ministerio de Hacienda, como ente rector, a proponer un paquete económico responsable, en donde el gobierno haga un esfuerzo sin precedentes para ajustar su gasto, sin afectar las prioridades del país, como el desarrollo social, el combate al crimen organizado o la inversión en infraestructura. Además, debe impulsar una propuesta para aumentar los ingresos de manera permanente mediante impuestos donde paga más quien más tiene.
Entonces no hay duda de que la reforma fiscal se encuentra en una encrucijada: o crea y aumenta más impuestos, o bien, se combate la evasión y elusión fiscal. Cualquier reforma fiscal que se plantee debe estar dirigida al combate a la evasión y elusión fiscal, más que aumentar impuestos a medicinas y alimentos, etcétera.
Finalmente, el problema estructural de este país no solo es hacendario o fiscal, sino de Finanzas Públicas, que es la encargada de estudiar y analizar todo lo referente a la Hacienda Pública; es decir, el conjunto de actividades gubernamentales encaminadas a la captación, administración y aplicación de los recursos financieros del Estado.

Luis Fernando Allen Forbes
Director ejecutivo
Asociación Salvemos El Río Pacuare