Leiner Vargas

Leiner Vargas

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Martes 11 Noviembre, 2014

Es crucial diseñar política fiscal que permita desincentivar la producción y consumo de bienes y servicios ambientalmente dañinos y favorecer los meritorios


Reflexiones

Reforma fiscal y ambiente

El impacto de las actividades económicas, producción y consumo de bienes y servicios sobre el ambiente es un tema de creciente preocupación a escala nacional, regional y global.
Este deterioro de los recursos del ecosistema ambiental provocan cada vez más conflictos locales, regionales y globales. El calentamiento global y los cambios en el clima afectan significativamente la vulnerabilidad e impacto ante desastres y eventos extremos del clima, entre otros daños colaterales.
La política fiscal impacta en los incentivos económicos y como tal, afecta el consumo y la producción de bienes y servicios y su impacto sobre el ambiente. Sin embargo, el tema ha sido poco abordado por la disciplina económica y escasamente conocido desde la perspectiva fiscal.
La semana que recién termina tuve la oportunidad de participar como expositor en un foro regional sobre este tema en Asunción, Paraguay, organizado por la Agencia de Cooperación Alemana y quisiera comentarles algunos de los desafíos que desde la perspectiva ambiental tiene la reforma y agenda fiscal. Si bien es claro que el país ha avanzado en materia de normativa y regulación ambiental en temas como el agua, el bosque y los recursos marinos, entre otros.
Es también evidente que tenemos importantes desafíos en el campo energético, el tema del transporte, la agricultura y la disposición de desechos, entre otros. Es por eso que el alineamiento de los incentivos fiscales (impuestos y exoneraciones) con los objetivos de desarrollo sostenible y de una economía baja en carbono resulta trascendental.
Reducir la huella ambiental y de carbono resulta un desafío importante en medio de crecientes problemas de contaminación local, de congestión y de agotamiento de ciertos bienes y servicios relacionados con el ambiente. Es claro que hacemos muy poco en el campo de disposición de desechos y avanzar en la dirección de garantizar que el que contamina pague.
Es crucial entonces el diseñar instrumentos de política fiscal desde el gasto y la tributación que permitan desincentivar la producción y el consumo de bienes y servicios ambientalmente dañinos y favorecer los bienes ambientales meritorios, es decir, aquellos que presentan un impacto positivo en el medio ambiente.

Ante el creciente déficit fiscal, el país requiere nuevos ingresos y un ajuste de su matriz de gasto y de su efectividad, tanto gasto ordinario como gasto tributario o de exoneraciones, como se ha dado llamarle. Es por eso que el país requiere con urgencia avanzar en los procesos de valoración de los incentivos fiscales, impuestos y exoneraciones desde la perspectiva del ambiente. Debemos avanzar en tarifas verdes y en premios o castigos para quienes afectan o benefician el ambiente. Favorecer la curva de aprendizaje de las tecnologías e instituciones que permitan tener una economía baja en carbono y la protección del capital natural.

Leiner Vargas Alfaro

www.leinervargas.com