Leiner Vargas

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Martes 12 Enero, 2016

La democracia madura y fuerte que requiere la sociedad costarricense exige cambios en los estilos y las formas de hacer la política, pero también involucra una nueva cultura de sumar, de aportar de integrar y concertar

Reflexiones: 7 de febrero

Las elecciones municipales de este próximo 7 de febrero de 2016 son una oportunidad histórica para la renovación y fortalecimiento de la democracia costarricense. El espacio local es con toda seguridad, el lugar por excelencia para probar y desarrollar procesos de participación de los ciudadanos en la política, conjugando un semillero de nuevos cuadros y líderes locales que serán sin duda vitales para el desarrollo democrático de la Costa Rica del siglo XXI. Por eso, más que una simple elección, el 7 de febrero próximo se inicia un verdadero renacer de la política y de la democracia costarricense.
Participar en política en este comienzo de siglo se ha convertido en algo difícil y lleno de estigmas negativos, por lo que sin duda alguna las elecciones a alcaldes, regidores y síndicos de forma separada al proceso de elección del Gobierno central, son un proceso nuevo y necesario para renovar nuestro interés y compromiso como sociedad con la política. A este proceso de ajuste en lo local debería incluirse la necesaria reforma en el sistema parlamentario para la elección a mitad de periodo de una parte del parlamento, el aumento en el número de diputados para que todos los cantones puedan estar adecuadamente representados en el Congreso de la República y por supuesto, la reelección de los diputados para aquellos que de verdad tengan buen perfil y resultados, abriendo la posibilidad de que se puedan especializar en una carrera parlamentaria.
Acercar ciudadanos honestos y comprometidos con sus comunidades a la política nunca fue tan indispensable como lo es hoy en día. La ciudadanía activa debe ser también consecuente con entregar en manos de sus representantes el poder para actuar y tomar decisiones sin tanto contrapeso y veto. La democracia madura y fuerte que requiere la sociedad costarricense exige cambios en los estilos y las formas de hacer la política, pero también involucra una nueva cultura de sumar, de aportar de integrar y concertar. Poco favor le hacemos a la democracia al majar el piso del vecino que intenta resolver los problemas del país. La peor señal que podemos dar este 7 de febrero a nuestro país es la indiferencia, la inacción y la no participación.
No se trata de si habrá ganadores o perdedores, es claro que todo proceso democrático involucra una selección y opción, de parte de la ciudadanía. No siempre son lo mejor y no siempre son lo que parecen ser, pero al fin al cabo, la democracia no es un sistema perfecto y refleja la percepción media de la ciudadanía en cada momento del tiempo. Espero que elijan al mejor alcalde o alcaldesa, a los mejores regidores o regidoras, a los mejores síndicos y síndicas. La patria nos convoca a todos y todas, no dude y participe, la Costa Rica del siglo XXI nos necesita, todos a votar este 7 de febrero de 2016.

Dr. Leiner Vargas Alfaro
www.leinervargas.com