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Martes, 22 de septiembre de 2020



FORO DE LECTORES


Reflexiones arquitectónicas sobre el impacto de la pandemia del Coronavirus en la arquitectura

Ramón Pendones de Pedro [email protected] | Jueves 10 septiembre, 2020

Ramón Arquitecto

Para nadie es desconocido que estamos viviendo momentos de gran incertidumbre a nivel mundial por la pandemia producida por el virus del SARS COV-2.

Todo es tan reciente e ignoto, que hasta la misma forma de transmisión del virus está sujeta a nuevas teorías científicas todos los días y hoy por hoy, lo único certero es el cambio constante que viviremos los próximos meses ¿o años?) hasta que alcancemos una nueva normalidad estable.

Si alguien se hiciera la pregunta de cuáles son las tendencias actuales en la arquitectura a la luz de la enfermedad del COVID-19, habría que contestarle que las tendencias son totalmente revisionistas en cuanto a analizar cuáles paradigmas se deben mantener y cuáles se deben cambiar.

Por ejemplo, si el teletrabajo antes de la pandemia era una opción, hoy no hay alternativa. Y se ha demostrado que las empresas pueden vivir con teletrabajo a pesar de la resistencia inicial de algunos sectores.

Sin embargo, todavía todo es muy reciente y los criterios de cuáles son los nuevos cambios a implementar en los diseños, varían semana a semana.

Claramente todo se está moviendo hacia la virtualidad, trabajar en la nube y evitar los encuentros presenciales, etc.

En el caso de los espacios físicos, todo se está volcando hacia una arquitectura tipo “hospitalaria” en cuanto a la utilización cada vez mayor, de materiales asépticos y también en cuanto al advenimiento de nuevos espacios y procesos que mantengan la inocuidad del ambiente.

En general, se evitarán todos los dispositivos que impliquen contacto táctil para su utilización. Los sensores de todo tipo, lectores faciales, de voz, etc. serán los mas utilizados en los ascensores, accesos, baños, etc.

Conceptualmente, se inicia una época -o mas bien se vuelve a ella- en donde la arquitectura tiene que proveer a la población edificaciones “sanas”. Es decir, que la luz y la ventilación natural, serán los elementos directrices en el diseño los espacios. La arquitectura de los aposentos “climatizados” pasará a ser la arquitectura de respeto e incorporación de las condiciones medioambientales existentes en el sitio a desarrollar.

La “arquitectura inteligente”, actualmente asociada exclusivamente a las soluciones tecnológicas para el control de energía y equipos tales como los sistemas BMS (Building Management System), deberán, forzosamente, incorporar aspectos de corte bioclimático y no solo deberán destinarse a mantener un ambiente controlado automáticamente.

La creación de software y hardware para que elementos arquitectónicos de climatización pasiva (aleros, louvers, brise soleil, monitores de ventilación, pieles tamizantes, etc.) desempeñen rutinas de apertura y protección de las ventanas ante fenómenos climatológicos, será parte de los retos que los sistemas de BMS, deberán solventar para crear edificios adaptados y resilientes ante las incidencias del cabio climático.

Por otro lado, en relación con la labor creativa de los(as) profesionales en arquitectura, los principales cambios que se esperan en nuestro campo, están relacionados en cómo vamos a aprender a descifrar las nuevas dinámicas en las relaciones humanas durante los procesos de interacción social, comercial y profesional que se avecinan.

Así que hay que ser muy precavidos en cuanto a tomar decisiones radicales y eliminar materiales o sistemas de trabajar u operar, porque lo que hoy puede ser aceptado como una nueva normalidad, mañana puede desecharse repentinamente.

Debemos estar atentos a esta metamorfosis mundial y ser muy flexibles y previsores ante todo el cambio que se está viviendo en nuestra industria, desde detectar cuales son los sectores emergentes que dominan la demanda, hasta adaptarse a las nuevas formas de realizar los negocios, producir los diseños y construir las edificaciones.

La incipiente construcción con impresoras 3D se va a desarrollar al máximo, así como vamos a ver proliferar los sistemas constructivos basados en la robótica y la aeronáutica. Esta última con drones de todo tipo y para todo uso: desde ensambles a gran altura hasta el simple registro fotográfico de las construcciones, pasando por la aplicación de pintura, el mantenimiento de fachadas sin olvidar, además, el incremento de su uso que hoy en día se les da como herramienta perfecta de los SIG (Sistemas Geo-referenciación Satelital) para la planificación territorial, levantamientos topográficos, tipificación de suelos y otros usos típicos propios de la geografía urbana y el urbanismo moderno.

En cuanto a vaticinar cuales sectores económicos serán los primeros que deberán adaptarse a los cambios suscitados por la pandemia, consideramos que será el sector dela hotelería uno de los primeros, también los relacionados con alimentos y bebidas y los de espectáculos masivos deportivos, culturales, religiosos, de formación académica y de entretenimiento popular por las razones obvias, ya que en muchos casos, además de ser sitios de reunión pública y propensos a aglomeraciones, reciben gente de muy diferentes procedencias geográficas.

Los hoteles tendrán un giro hacia ofertas mas individualizadas y de menor escala, que las ofertas tradicionales masivas. Sus propios espacios de reunión pública deberán serán diseñados y construidos con las nuevas dimensiones necesarias para el debido distanciamiento social.

Los restaurantes con grandes salones están siendo reconvertidos cocinas para variar su oferta de consumo hacia servicio a domicilio y también para llevar.

Los bares también tendrán menor capacidad y pasarán de ser sitios de acceso público, a especies de clubes privados donde prevalecerán restricciones en la capacidad de personas que puedan albergar y las cuales, adicionalmente, deberán cumplir con un filtro sanitario previo.

Los cines parecieran tener sus días contados debido a la proliferación de plataformas de películas en streaming tan recientes y poderosas como Netflix, por ejemplo.

El fácil acceso al entretenimiento por internet y el temor a un eventual contagio de otra enfermedad viral, provocará la disminución en cantidad y capacidad de los sitios de reunión pública como salas de conciertos y hasta los estadios deportivos. O, por el contrario, estas instalaciones tenderán a crecer en todas sus dependencias para atender las nuevas disposiciones de distanciamiento social.

También se están viendo impactados los comercios en general ya que cada vez se hacen mas frecuentes las compras por internet y los servicios de entrega a domicilio.

La construcción de grandes centros comerciales cerrados tipo mall, se permutará hacia centros de distribución para las ventas online. Los espacios de retail se dispondrán de manera mas aislada y se mantendrán de forma mas puntual y local en las propias comunidades. Muchos pequeños negocios de artículos accesorios, cerrarán y solo sobrevivirán los de productos perecederos y de primera necesidad. Todo lo superfluo se adquirirá de forma virtual.

La Industria aeronáutica cambiará drásticamente; las líneas aéreas comerciales deberán reinventarse en relación al tipo de aeronaves y los procedimientos tanto de embarque y desembarque, como durante el mismo viaje.

De alguna manera los aeropuertos se verán afectados en sus espacios y dimensiones por el tema del distanciamiento social y los protocolos sanitarios.

Los espacios de cuarenta y albergues temporales, serán mas frecuentes en todas las instalaciones fronterizas, puertos y aeropuertos de entrada y de salida internacionales. Los aeródromos privados y vuelos particulares, así como los vuelos chárter internacionales, proliferarán también.

Los drones, otra vez, serán herramientas de primera mano en muchos otros campos e industrias como lo son la investigación científica, los medios de comunicación, la irrigación en los campos de cultivos, en las entregas comerciales, la vigilancia civil, la policiaca y en todo el sector militar que fue donde, justamente, nacieron estas aeronaves a control remoto.

El sector residencial será uno de los más afectados por los nuevos requerimientos esenciales que re-descubrimos desde el confinamiento.

Las residencias necesariamente tendrán que tener su acceso a un área verde (aunque no sea en cada unidad de vivienda), el mercado presionará para que se cuente con ventilación cruzada y así evitar el abuso del aire acondicionado (uno de los vehículos de mayor propagación de los virus detectados por la OMS) con lo cual, será imprescindible la protección al sol y la lluvia. Además, las viviendas deberán poseer algún lugar donde se pueda sentir el aire libre, el sol, donde poder hacer un poco de ejercicio y hasta para tener una eventual huerta casera a través de la incorporación de patios, jardines, terrazas y balcones en los diseños.

En cuanto a las necesidades relacionadas a las tecnologías de comunicación e información, se ha visto un aumento intensivo en el uso de internet por las necesidades de teletrabajo, clases virtuales, plataformas de streaming y de música, etc. por lo que el ancho de banda y la fibra óptica serán tan decisivos a la hora de elegir una vivienda, como lo es el precio y la ubicación de la misma.

Estos nuevos usos dentro de las residencias implican, a su vez, el surgimiento de una necesidad espacial para recibir clases virtuales, atender una reunión de forma remota, ver una película u oír música sin perturbar al resto de personas con las que vivimos. Además de la necesidad de incorporar nuevos espacios de transición en los porches de las casas para los protocolos de higiene al ingresar a nuestras viviendas.

Los espacios de oficinas también mutarán. La temporalidad y el uso serán diferentes ahora.

Los espacios fijos para cada persona y que estas pasen 8 horas al día en una oficina, es cosa del pasado. El teletrabajo llegó para quedarse y va sustituir a la estación de trabajo clásica de las oficinas corporativas.

Las oficinas se convertirán en hubs de conexión y comunicación. Siempre contarán con algún espacio colaborativo para labres en grupo que, obligatoriamente, necesiten ser presenciales. Contarán con una que otra sala de reuniones y muy probablemente, varios cubículos de aislamiento para teleconferencias de máximo tres personas en cada una y con las previsiones necesarias para mantener el distanciamiento físico adecuado.

La rotación diaria de las personas colaboradoras a diferentes horas del día, va a requerir que se preste más atención al tema sanitario, a los protocolos de higiene y espacios requeridos, sin embargo a su vez, se reducirá la necesidad de dotar de espacios de entretenimiento y distracción para las personas colaboradoras ya que su presencia en las oficinas será durante mucho menos en tiempo que lo que usualmente sucede en una jornada típica de 8 horas.

En el caso de la arquitectura manufacturera industrial, el crecimiento actual de la producción de medicamentos y dispositivos médicos en todo el mundo, está provocando que esta industria sea la que lidere la construcción de nuevas facilidades productivas a nivel global.

Otra vez la robotización para evitar la contaminación cruzada por el personal durante el proceso productivo o en el manejo de los insumos, asegurará la inocuidad deseada en este tipo de fábricas. Lo anterior traerá menos requerimientos para el personal de planta y sus dependencias conexas (baños y vestidores, comedor, oficinas, espacios de estacionamiento, etc.) pero a su vez, requerirán de mayor consumo de energía y espacio para los sistemas electromecánicos.

Todas las otras industrias relacionadas con la médica y que comparten esa gran sinergia en su encadenamiento productivo, favorecerá la creación de grandes clusters de producción. Las Zonas Francas seguirán creciendo en aquellos países donde las capacidades educativas del personal y condiciones sanitarias, sean propicias para el asentamiento de estas empresas del sector de la Ciencia y la Salud.

Por otro lado, se dice que estamos viviendo la 4ª revolución industrial en donde las telecomunicaciones y el intercambio de información son piezas irremplazables en las nuevas dinámicas productivas y políticas mundiales.

La inteligencia artificial, el “internet de las cosas”, las redes 5 G, la automatización, la computación en la nube, la Big Data, la realidad virtual y la realidad aumentada, entre otros avances y tendencias tecnológicas emergentes, están revolucionando nuestra forma tradicional del percibir nuestro entorno físico y el tiempo en el que suceden los eventos cotidianos. Pero, sobre todo, están cambiando radicalmente nuestra forma de hacer las cosas, nuestra forma vivir, trabajar e interactuar en sociedad.

Finalmente, este nuevo escenario humano, modificará ineludiblemente nuestro ecosistema artificial construido, es decir, las ciudades.

Los potenciales focos de contagio que se presentan en el uso del transporte público y las restricciones vehiculares adoptadas en todo el mundo a raíz de esta pandemia, nos obligan a adoptar de forma inmediata, las nuevas tendencias del urbanismo moderno en cuanto a densificar, compactar, “verticalizar” nuestras urbes, mezclando los usos de suelo y actividades económicas.

Con esto se minimizarán los desplazamientos a través de medios motorizados con lo cual, se fomentará el mejoramiento de las aceras, la “peatonización” de los centros urbanos y la creación de redes de ciclovías para fomentar una movilidad no motorizada y mas activa físicamente hablando.

Todo esto se alcanzará en el tanto que las personas vivan, trabajen, estudien y se entretengan en un radio caminable o “pedaleable”, que variará desde los 800 m. como distancia máxima para recorrer a pie, hasta 5 km como distancia óptima para el uso eficiente de la bicicleta como medio de transporte sostenible.

Nuevas tendencias de movilidad buscarán imponerse como los vehículos de conducción autónoma, los vehículos individuales eléctricos, las plataformas colaborativas y de vehículos particulares públicos, también impactarán en la estructura primaria de las ciudades.

La cantidad de calles destinadas exclusivamente a los vehículos motorizados, disminuirá y debido a las nuevas disposiciones sanitarias y de distanciamiento físico, crecerá la demanda de espacio público para favorecer la interacción social de los(as) ciudadanos(as)

La naturaleza y los espacios para ejercitarse o recrearse al aire libre, serán cada vez mas valorados por los planificadores urbanos y los políticos para promover un mejoramiento de la calidad de vida de las personas.

La implementación de estrategias urbanas como el Desarrollo Orientado al Transporte (DOT) y sus 8 principios: Caminar, Pedalear, Conectar, Transportar, Mezclar, Densificar, Compactar y Cambiar, logrará que las ciudades se conviertan en espacios mas vibrantes, inclusivos, seguros, sostenibles y resilientes para sus habitantes.

Y ¿cuál es la implicación a nivel de inversión y costo que todos estos cambios generarán en los desarrolladores y el usuario final?

Efectivamente la inversión inicial se incrementará para satisfacer las nuevas necesidades del mercado. Específicamente en la implementación de mejores sistemas de comunicación y tecnologías automatizadas y también, por los requerimientos de mayores dimensiones y nuevos espacios a raíz del distanciamiento social necesario y de la virtualidad. Pero cualquier costo relacionado con ofrecer un producto acorde a las nuevas exigencias de los usuarios finales, indefectiblemente se traslada al comprador en el precio de venta.

La sofisticación de la demanda y sus nuevos requerimientos, son aspectos los cuales el consumidor tiene presente a la hora de salir al mercado a buscar las diferentes opciones y sabe que para obtenerlos, existe un costo asociado.

El desarrollador deberá analizar cuidadosamente cuál es la fórmula ideal entre la inversión necesaria para dotar de las amenidades que demanda su público meta y el precio de venta, para no salirse del mercado.

En términos generales, nuestro sector debe estar muy atento a las nuevas dinámicas sociales y económicas que estamos viviendo para poder adaptarse a tiempo a los cambios y exigencias de la industria y del mercado.

Es imprescindible no aferrarse a los viejos paradigmas y estar conscientes que estamos en una etapa de transición hacia una nueva realidad todavía ignota.

Por eso será fundamental discernir cuales hábitos y conductas sociales son pasajeras o son parte de una moda temporal y que será realmente, lo que el mercado adopte como parte esencial de la nueva normalidad.





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