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Viernes 15 Diciembre, 2017

Reflexión de Navidad y Año Nuevo

La Navidad es una de las festividades más importantes del cristianismo, porque se conmemora el nacimiento de Jesucristo en Belén. Este acontecimiento se celebra el 25 de diciembre de cada año y todo el mundo se prepara a celebrar la Nochebuena, con mucha expectativa y alegría en unión de sus seres queridos.

No obstante, necesitamos detenernos un momento para meditar acerca del significado de esta fiesta y la razón del nacimiento de Jesús, el Hijo de Dios entre nosotros, en donde la mayoría de las personas han reducido esta celebración a una mera fiesta de muchos colores, sabores y regalos.

En este tiempo de Navidad debemos reflexionar que el nacimiento de Jesús obedece a un propósito redentor de Dios, el cual consiste en liberarnos de toda estructura terrenal y material que nos impide vivir la vida a plenitud.

Lo que supone seguir edificando juntos un camino de renovación espiritual, para reconocer que sí se puede construir una mejor sociedad entre todos. Para postrarnos, como los pastores de Belén, y como los Reyes Magos, ante el Niño Dios y con humildad reconocer nuestros errores, y pedirle que ilumine nuestros pasos.

Que esta Navidad sea la ocasión propicia para renovar nuestro compromiso de fortalecer los lazos fraternales, para superar los conflictos familiares, para perdonar de corazón a quienes nos han ofendido y reconciliarnos en lo posible.

Esta Navidad no debe ser la excepción, debemos renovar nuestro deseo de seguir erigiendo la Iglesia soñada; no la Iglesia que queremos, sino la Iglesia que Jesús quiere, una Iglesia de comunión y de participación, una Iglesia basada en el amor, y en la promesa del reino para todos.

Esta claro que 2017 fue un año difícil y de muchos retos para los distintos sectores económicos, porque no se superaron los efectos de una economía estancada, lo que supone que las esperanzas de un mejor horizonte en el año nuevo están distantes pero no imposibles para encarar los desafíos futuros.

El año nuevo debe permitirnos ser protagonistas de nuestra continuación de vida, por eso tenemos que tomar las riendas de nuestro destino y proyectar mejores días, con fe, voluntad, buenos deseos, y sobre todo con mucha humildad y trabajo para el bienestar social.

Ciertamente, un año nuevo trae consigo grandes oportunidades y grandes dificultades, alegrías y tristezas, triunfos y fracasos. Lo que conlleva poner todo en manos de Dios para el logro de nuestros objetivos por medio de la oración y la faena.

Finalmente, pese a las malas noticias que escuchamos a diario, en esta época festiva y de reflexión debemos caminar por el camino de la esperanza, esparciendo la semilla que anuncia la paz, la verdad y las buenas nuevas con la fe de que de esas semillas podamos cosechar ciudadanos responsables, comprometidos, valientes, trabajadores, honestos, temerosos de Dios y que quieran trabajar para marcar diferencia para el bien común.

Luis Fernando Allen Forbes
Asociación Salvemos el Río Pacuare
Director ejecutivo