Leiner Vargas

Leiner Vargas

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Martes 27 Septiembre, 2011


Reflexiones
Refinando pérdidas


Costa Rica ha logrado importantes avances en el campo de la energía, es uno de los países que cuentan con mejores indicadores con relación a su sector eléctrico, no solamente por su parque de generación esencialmente basado en fuentes renovables limpias, sino por el aporte de dicho sector al valor agregado nacional, el empleo y el ahorro de divisas, que da cuenta de un resultado muy positivo para el país.
Sin embargo, del lado del sector hidrocarburos, la mentalidad petrolífera se ha petrificado en la empresa y no ha permitido abrir espacio a otras opciones distintas para el sector transporte. Si bien en los 70, apenas cuando Brasil iniciaba su programa de biocombustibles, RECOPE también lo intentó, la apuesta fue abortada rápidamente y los ingenieros del petróleo se apoderaron de la empresa, hasta nuestros días.
Lamentable es que una institución de los y las costarricenses, que debería pensar a largo plazo, siga apostando todos los huevos en la misma canasta. Un país que quiere decir no a la exploración y explotación de petróleo y gas, no puede ni debe titubear, debe enfrentarse al cambio de paradigma de los tiempos. No se vale seguir apostando por el negocio del petróleo a sabiendas que es un recurso agotado y que muy pronto será claramente sustituido por otros medios energéticos.
Por eso me parece un disparate que la inversión energética de mayor envergadura realizada para el sector hidrocarburos en Costa Rica, a partir del bolsillo de los costarricenses que pagan sus tarifas de combustible, vuelva a ser la refinería. Absurdo también resulta, que los petro-ingenieros y financieros de RECOPE quieran pasarle un mal negocio a nuestra ciudadanía, pagando a la empresa de petróleo china una tasa de rentabilidad del 16% (Tasa interna de Retorno) que es nada más ni nada menos que pagar entre cuatro y cinco veces el valor medio, del interés que para préstamos en infraestructura y otros campos, se exigen al país por parte de otros organismos financieros.
El pretendido negocio estratégico con los chinos ha sido cuestionado por propios y extraños, lo extraño es que desde las altas jerarquías de RECOPE se sigue insistiendo en que es un buen negocio para el país. Sabemos que los supuestos usados son poco realistas y que no son razonables ni justificables para continuar con la cabezonada de la refinería. Sería más barata una pensión vitalicia para los 200 empleos que crearía la refinería nueva, que refinar pérdidas durante los próximos 30 años en el país. La verdad es que en este tema las autoridades de gobierno deberían cambiar de estrategia, poner al mando de la empresa a personas que crean en la posibilidad de cambiar y virar hacia una matriz energética menos sucia, valorar la implementación en serio de programas alternos de combustibles basados en fuentes menos contaminantes y sobre todo, con valor agregado nacional.
Si de verdad tenemos un compromiso con el ambiente, deberíamos pensar mucho mejor la decisión de refinar pérdidas y abrirnos hacia otras alternativas para el sector transporte en el país.

Leiner Vargas