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Martes, 20 de noviembre de 2018



COLUMNISTAS


Refinación de petróleo y energía solar en auge mundial

Roberto Dobles [email protected] | Lunes 27 agosto, 2018


Refinación de petróleo y energía solar en auge mundial

En marzo pasado Bloomberg publicó un artículo titulado “Shale? Here's the Other Wave Washing Into the Oil Market” que informa que “vendrán nuevas refinerías” ante “las proyecciones de IEA (International Energy Agency) de que la demanda mundial de petróleo crecerá en 6,9 millones de barriles adicionales por día para el 2023”.

El Wall Street Journal informa en su edición del 7 de agosto pasado, en un artículo titulado “Gasoline makers in the U.S. are reaping big profits even as international oil prices recover”, que las empresas de refinación están teniendo importantes aumentos en sus márgenes de utilidad y en sus ganancias.

En este artículo se indica que si bien “las empresas de refinación suelen sufrir a medida que los precios del petróleo suben porque los conductores reducen sus viajes, reduciendo la demanda de gasolina y diésel” este no es el caso actualmente.

“Las cuatro empresas independientes más grandes de refinación de los EE.UU. (Phillips 66, Valero, Marathon Petroleum y Andeavor) han generado las mayores rentabilidades bursátiles entre las compañías de energía en el índice S&P 500 desde abril del 2012”.

Entre otras empresas, el artículo menciona a Marathon Petroleum que tiene actualmente un margen de refinación de “$15,40 por barril refinado, en comparación con $ 11,32 por barril en el mismo período del año anterior. Sus ganancias del segundo trimestre de este año aumentaron un 118% para llegar a $1.100 millones”.

Un estudio titulado “North America independent refiners starting strong in 2018” elaborado por la prestigiosa empresa McKinsey & Company, cuyo resumen fue publicado el 13 de junio pasado, señala que “una evaluación de las ganancias del primer trimestre de los mayores refinadores y comercializadores independientes de Norteamérica (Andeavor, Marathon, Phillips 66, Valero) muestra un fuerte comienzo de año”.

Entre otras informaciones sobre la construcción y expansión de refinerías en el mundo, Reuters había informado en marzo del año pasado que “Exxon Mobil Corp., el mayor productor de petróleo del mundo que cotiza en bolsa, dijo el lunes que invertiría $20 mil millones hasta el 2022 para expandir sus plantas químicas y de refinación de petróleo en la costa del Golfo de Estados Unidos”.

La construcción de nuevas refinerías y la expansión y modernización de muchas de las actuales no se estaría dando si la demanda de derivados de petróleo en el mundo no estuviera creciendo.

Como parte de su transición energética, la cual va a durar varias décadas, la gran mayoría de países han adoptado una estrategia que busca introducir agresivamente las energías renovables de bajo costo sin descuidar la competitividad del sistema energético como un todo, para que este no se convierta en un obstáculo para el desarrollo económico y social actual durante la transición. A esta estrategia se le llama “estrategia dual”.

Dentro del marco de su estrategia dual, México es uno de los muchos países que ha anunciado que va a mejorar significativamente su sistema de refinación de petróleo para dejar de ser un país importador de derivados de petróleo.

Un reciente artículo titulado “AMLO invertirá US$2.630 millones en modernizar refinerías mexicanas”, publicado por Energía16, indicó que “el presidente electo de México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), dijo este lunes 13 de agosto, que su administración planea invertir unos 2.630 millones de dólares para modernizar las seis refinerías mexicanas de la estatal Pemex. La acción es parte de un plan para disminuir la ingente importación de combustible”.

También se indica en este artículo que “el futuro mandatario, que tomará las riendas del Gobierno mexicano el 1 de diciembre, dijo a los periodistas que el costo estimado para construir una nueva refinería que está planificada, que estaría lista en tres años, es de 160.000 millones de pesos (unos 8.400 millones de dólares)” y que “AMLO dice que aumentará la producción de combustibles para cesar su importación en un horizonte aproximado de tres años”.

Como parte de su estrategia dual, México está también desarrollando fuertemente las energías renovables de manera agresiva, tal como lo señala un artículo publicado por Renewable Energy World en abril de este año bajo el título “Mexico Grows as World Leader on Energy Reform and Renewables”.

Un artículo titulado “México, ¿la nueva potencia solar del mundo?”, publicado por DW de Alemania, señala que “México está convirtiéndose en una potencia solar y eólica mundial. La energía solar en el país latinoamericano cierra el año 2017 con un incremento del 30 por ciento. Este aumento tendrá consecuencias (positivas) para el costo de la electricidad, además sostenible, para miles de familias mexicanas”.

También se indica en este artículo que “la energía solar mexicana es la más competitiva respecto a los costos de instalación” y que “México va en camino de ser una futura potencia solar mundial”.

Un artículo titulado “World’s cheapest solar power to be generated in Mexico” se refiere a los resultados de la tercera subasta a largo plazo del mercado eléctrico realizada en noviembre pasado y señala que “el precio más bajo para la energía solar en México se ha establecido justo por debajo de Arabia Saudita en 1,77 ¢/kWh (1,77 centavos de dólar por kWh), y se espera que continúe disminuyendo a 1 ¢/kWh en el 2019 o antes”. Otro artículo señala que “México impone récord con energía solar más barata del planeta”.

El 2 de noviembre de 2018 se resolverá la cuarta subasta eléctrica que está en proceso. Un artículo titulado la “Cuarta subasta eléctrica impulsará las energías renovables en México” señala que “con el fin de impulsar las energías renovables en el país, el Centro Nacional de Control de Energía de México (CENACE) ha publicado la convocatoria de la Cuarta Subasta Eléctrica de Largo Plazo a la que podrán recurrir la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y todas aquellas entidades interesadas en la compraventa de potencia, energía eléctrica acumulable y Certificados de Energías Limpias (CEL), en contratos de 15 y 20 años. Se estima que, para 2021, a través de los contratos asignados en esta Subasta se lleguen a inyectar 13.000 MW adicionales de generación y 38 TWh de energías renovables a la red eléctrica nacional”.

Como muchos otros países en el mundo, México está aplicando una política y una estrategia dual para convertirse en un productor energético autosuficiente, de bajo costo y competitivo internacionalmente. Esta estrategia busca desarrollar continuamente las energías renovables mientras que al mismo tiempo busca mejorar continuamente la competitividad de todo su sistema actual, el cual está en permanente evolución como parte de la transición y la diversificación energética.

La estrategia dual busca, entre otras cosas, que la competitividad, la seguridad energética y la calidad de todo el sistema energético (incluyendo la calidad ambiental) aumenten continuamente. También busca que la gran riqueza que genera la energía se quede en el país (impuestos y regalías para el Estado asociados a la producción de energía, utilidades e impuestos de renta de las empresas energéticas, crecimiento económico, empleo, etc.).

Costa Rica es prácticamente el único país en el mundo que no tiene una estrategia energética dual como sí la tienen la gran mayoría de países del mundo, incluyendo los países de la OCDE (organización de la cual Costa Rica quiere ser miembro), la Alianza del Pacífico (Chile, Colombia, México y Perú) y todos aquellos países con los que competimos en el comercio internacional y la atracción de inversiones.

Las “promesas” relevantes de la política y de la estrategia energética del país, sesgadas por los dogmas sin sustento técnico y económico, terminan no cumpliéndose por haber sido diseñadas como si las crudas realidades del sistema energético no existieran y por carecer de capacidad de ejecutoria (técnica, económica, financiera, comercial, etc.). Por lo tanto, no están incidiendo en cambiar en lo fundamental la realidad energética nacional. Este tema lo he tratado en otras columnas (“Políticas públicas que no inciden en el mundo real”, entre otras).

Como consecuencia de lo anterior, entre otras cosas, en el país está ocurriendo lo siguiente:

  • Insignificante desarrollo de la energía solar, a pesar de que es la fuente de energía renovable que más está creciendo en el mundo. En 2017 la participación de la energía solar representó el 0,0044% del suministro energético nacional y se estima que para 2030 sería del 0,011%.
  •  La refinación del petróleo que consumimos en cantidades crecientes se trasladó al extranjero, junto con sus utilidades e impuestos.
  • El consumo nacional del caro petróleo explorado, producido y refinado en el extranjero y transportado al país por barco en la forma de derivados, y que representa actualmente casi las 2/3 partes del consumo energético nacional, crece de forma continua y a un ritmo acelerado, junto con las grandes transferencias al exterior de impuestos, utilidades y divisas. Este crecimiento continuo del consumo petrolero del país es muy superior al crecimiento de las fuentes renovables de energía nacionales y de la demanda mundial de petróleo.
  • Energía cara y una excesiva dependencia energética del exterior.
  • Ausencia de una diversificación de las fuentes de energía y de una transición energética relevante.


Aquí se cree que el país puede competir con el mundo en el comercio internacional y en la atracción de inversiones con base en una política y una estrategia energética dogmática, cuyos resultados demuestran en la vida real que tienen poco impacto.

Mientras tanto, la gran mayoría de los países del mundo están utilizando una estrategia energética dual que genera resultados importantes en áreas como la transición energética y el desarrollo continuo de la riqueza nacional y de la competitividad de todo el sistema energético.