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Decisión sobre el futuro del Cafta mantiene detenidos proyectos de mejoras estatales
Referéndum desvía atención de problemas nacionales

• “El país seguirá adelante con o sin TLC”, enfatiza Luis Antonio Sobrado, presidente del TSE
• El referéndum ayuda a solucionar una situación tensa, pero no resuelve todos los inconvenientes

Oscar Rodríguez
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El país no se acabará el 7 de octubre. Costa Rica seguirá adelante con o sin el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos (Cafta, por sus siglas en inglés). Los huecos en las calles estarán el día después del referéndum, la necesidad de mejora en los puertos se mantendrá, la creciente inseguridad ciudadana seguirá siendo una amenaza, el dengue contagiará a más personas, el faltante de agua a futuro en Guanacaste estará ahí, los problemas de los costarricenses no desaparecerán el lunes 8 de octubre.
La importancia de la consulta popular es obvia, pues es la primera vez que la población tendrá la potestad para tomar una decisión reservada, históricamente, a la Asamblea Legislativa.
Pero existe una preocupación por el tono “apocalíptico” de la actual situación. Además de que se ha dejado de lado la agenda nacional de temas urgentes sin resolver y que no serán solucionados ni con el “sí” ni con el “no”.
La evidencia se encuentra en el Congreso, en donde el debate se centra en este tema y la mayoría de las fracciones se abocan a tratar solo el TLC, sea en contra o a favor. Incluso se insistió en dictar un receso legislativo para que los diputados puedan hacer campaña según su tendencia.
Para Luis Antonio Sobrado, presidente del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE), el país existirá después del domingo de la votación. El aboga por la necesidad de establecer un acuerdo mínimo nacional al margen de la decisión que se tome tras el referéndum.
Incluso una vez tomada la decisión vendrá una segunda etapa con de consecuencias legislativas por parte de los principales actores políticos del país. Mientras el Partido Acción Ciudadana adelantó que obstaculizará la agenda complementaria de ganar el “sí”, en la Presidencia se aseguró que no impulsarán estos proyectos de resultar victorioso el “no”.
“Con o sin TLC tendremos los mismos problemas de siempre, los problemas tradicionales. Solo entre todos podemos encontrar una solución”, enfatiza el jerarca.
Sobrado considera que la consulta popular es la herramienta idónea cuando, por medio de la política tradicional, no se obtiene un acuerdo. “Sé que no será la primera vez que se utilice el referéndum en el país. Habrá proyectos de ley que buscarán el camino del referéndum cuando en la Asamblea Legislativa no se definan o cuando no haya interés por parte de la clase política”, recalca.
La experiencia latinoamericana, con la democracia participativa, muestra que ayudó a solucionar el estancamiento de un momento de tensión. Pero no resolvió sus dificultades de fondo. Nada indica que en el caso costarricense será diferente.
“En sociedades como las de América Latina el uso prudente de los mecanismos de democracia directa puede contribuir a compensar la tendencia a deslegitimar el sistema político, ya que estos constituyen un medio adicional de expresión política que permite a la población manifestar su frustración con las autoridades”, explica un estudio del Instituto Internacional para la Democracia y la Asistencia Electoral (IDEA).
Hay dos ejemplos latinos claros de cómo un referéndum colaboró con la inacción de un país, pero fue el principio de un proceso, no una respuesta milagrosa. En 1988, la consulta popular al pueblo chileno consiguió que llegara el fin de la dictadura de Augusto Pinochet y se diera el paso a la transición democrática.
En Colombia una consulta informal a la población ocasionó que se convocara a una asamblea constituyente para reformar una nueva Constitución Política en 1990.
“El referéndum es útil en los casos en que hay una amenaza de confrontación social, es la manera de darle legitimidad a una decisión que quienes pierdan tienen que respetarla”, subrayó Sobrado.
Mientras la clase política y hasta la ciudadanía siguen enfrascadas en el debate sobre el referéndum, la lista de tareas pendientes aguarda y otros problemas se suman.


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