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Sábado, 15 de diciembre de 2018



GLOBAL


Reducción salarial que desató la trumpmanía en corazón de EE.UU.

Bloomberg | Jueves 31 marzo, 2016

La solución que Trump propone es imponer restricciones a las importaciones, estrategia que respaldan cerca de dos terceras partes de los estadounidenses, de acuerdo con una encuesta nacional que Bloomberg Politics llevó a cabo la semana pasada. Bloomberg/La República


 Una joven mexicana llamada Zoraida González era contratada a unas 1.200 millas, en un pueblo marginal llamado Ciudad Acuña, justo al otro lado del Río Grande que bordea el estado de Texas.
Para remplazar su producción de Kentucky, la empresa A.O. Smith se propuso intensificar su producción en México, medida facilitada por la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte. González fue contratada para atender llamadas telefónicas.
Ahora con 30 años de edad y a cargo de la nómina de pagos gana cerca de $1,75 por hora, salario similar al que se gana en la línea de montaje de la planta.
Puede no ser mucho para los estándares de Estados Unidos (o, en ese caso, para algunos de los trabajadores que trabajan afanosamente en el calor de las fábricas de Ciudad Acuña), pero para González ese dinero le ha cambiado la vida, ya que le ha permitido adquirir cosas que, según afirma, su madre nunca había tenido: una lavadora, servicio de televisión por cable, una camioneta Ford Freestar que comparte con su novio, clases diarias de zumba en un gimnasio cercano y la esperanza de que Ángel, su hijo de 11 años sea el primer miembro de la familia que asista a la universidad.
González no sabe mucho sobre el TLCAN y menos sobre Donald Trump o la forma en que este personaje culpa al déficit comercial de Estados Unidos con México y China por la pérdida de empleos en Estados Unidos, pero otros sí a todas luces.
En especial aquellos que votaron por el millonario en las asambleas primarias del Partido Republicano celebradas en Kentucky este mes.
También así lo hicieron muchos en el condado de Allen, una localidad de ocho poblados dispersos a lo largo de la frontera de Tennessee, Trump dominó sobre sus contendientes, acumulando el 42% de los votos en su camino hacia una victoria estrecha alcanzada esa noche en Kentucky.
Ese fue uno de los resultados —alcanzados en el corazón de una región bautista sureña que debía votar por el conservador Ted Cruz— que reveló el grado hasta el que el discurso contra el tratado de libre comercio, que maneja Trump, ha tocado las fibras de millones de estadounidenses de clase trabajadora que sufren estrechez financiera.
Desde luego que otras facetas de su plataforma poco convencional lo han puesto a la delantera republicana, como su propuesta de construir un muro gigante a lo largo de la frontera, pero su popularidad en pueblos con anterior vocación manufacturera resulta preocupante.
Por ejemplo, en tres regiones que particularmente han sufrido adversidades alcanzó casi el 50% de la votación primaria efectuada este mes, cifra que casi duplica lo logrado por su rival más cercano.
“El TLCAN es lo peor que pudo haberle sucedido a Estados Unidos”, afirma Beverly Anderson, una concejal de Scottsville que trabajó en la planta de motores eléctricos durante 28 años.