Luis Alberto Muñoz

Luis Alberto Muñoz

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Viernes 15 Marzo, 2013

No solo el espíritu de reforma, su amor a los pobres, humor y signos de humildad, son parte de los toques latinos que se podrían esperar del nuevo líder católico


Redescubrimiento de América

La decisión tomada el 13.03.13 de elegir como Papa a un latinoamericano no solo es sorpresiva, sino que representa en los más de 2 mil años de continua historia en la Iglesia católica un hito de enorme relevancia y un redescubrimiento de América.
El Nuevo Continente es el que mayor cantidad de católicos aporta en el mundo, un 41% son latinos.
En este sentido resulta lógico que el nuevo Pontífice fuese de estas latitudes, pero no todo es tan sencillo como aparenta.
Lo admirable de esta decisión es que fue tomada en el seno de un cónclave con representaciones dispares.
Más de la mitad de los cardenales que participaron eran europeos, y casi la mitad de ellos italianos.
A lo interno de América, existía una sobrerrepresentación con 14 norteamericanos frente a 19 latinoamericanos. Para tener una idea, Estados Unidos solo aporta el 7% de católicos en el mundo, de los cuales un 30% nació fuera de ese país.
Dentro de América Latina, Brasil y México son los que más fieles aportan, por lo que la elección sorprendió a los mismos argentinos.
Una porción importante del crecimiento de la Iglesia en esta parte del planeta se debe a la teología de la liberación, cuyo sentido es precisamente un acercamiento en defensa de los más pobres, doblegado por diversos regímenes de poder.
El surgimiento de un nuevo Sumo Pontífice, Francisco, jesuita, no puede ser visto en todo este contexto como una casualidad.
No solo el espíritu de reforma, su amor a los pobres, humor y signos de humildad, son parte de los toques latinos que se podrían esperar del nuevo líder católico.
“Que Dios os perdone lo que habéis hecho”, bromeó con los cardenales por su nombramiento, en un ejemplo de lo que será su nuevo tono.
Ayer, tan solo en el primer día de su papado ha sacudido muchos paradigmas, renunció a la limosina y fue en un coche “normal”, entrando por la puerta lateral de la Basílica de Santa María la Mayor de Roma a orar sin bombos ni platillos.
Luego, fue a la pensión en la vía de la Scrofa donde ha estado residiendo antes del cónclave, a pagar personalmente su cuenta por la estancia.
Jorge Bergoglio ha querido marcar su papado siendo el primero en 2 mil años en muchos aspectos: primer latinoamericano, primer jesuita y primero en llamarse Francisco.
La atención mediática, política e interreligiosa que ha generado este hito en la historia es parte del movimiento de redescubrimiento que hoy vive América.
 

Luis Alberto Muñoz Madriz