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La mejora en la economía mundial llegaría a percibirse tras la temporada alta de 2010, señala estudio del BCIE
Recuperación para turismo llegaría tarde
• A setiembre índice de confianza de los estadounidenses se redujo a 53,1 aún más bajo que el mes anterior
• Menor optimismo provoca reducción y restricción de gastos


Karen Retana
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A pesar de que se espera una recuperación de la economía mundial para el próximo año, las repercusiones positivas llegarían tarde para la industria turística costarricense.
Se estima que Costa Rica, al igual que el resto de los países centroamericanos, podría visualizar los primeros signos de mejora en captación de turistas tras la temporada alta.
Esta es una de las conclusiones que se desprenden de un estudio elaborado en junio por el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE).
Tomando en consideración que Estados Unidos es el principal emisor de visitantes en más de un 50%, los pronósticos son poco halagüeños para la industria turística local.
Los niveles de confianza del consumidor estadounidense no han mejorado. A agosto el índice era de 54,5 y a setiembre se redujo a 53,1, de acuerdo con el Consumer Confidence Index.
Pese a que ya no son tan pesimistas como a principios de año, los estadounidenses se mantienen cautos con respecto a las previsiones.
A ello se suma que la confianza y la lealtad de los trabajadores en ese país está en sus niveles más bajos, con una caída del 41% en el último año, reveló un estudio de Harvard Business.
Por el momento los ciudadanos norteamericanos se muestran reticentes a aumentar sus gastos y prefieren apretarse la faja, como respuesta a su preocupación sobre la dirección de la economía en los próximos seis meses.
Solo el 8% de los adultos estadounidenses tiene previsto aumentar el gasto familiar, casi un tercio gastará menos y un 58% prevé “aguantarse”, según un estudio de Bloomberg News.
Ante la sensible baja percibida hasta en un 25% en la ocupación local, algunos hoteleros han apuntado este año por bajar radicalmente sus tarifas con la esperanza de estimular la demanda; esta disminución alcanzó un 10%.
Aunque esta estrategia podría ser efectiva para generar ocupación, un estudio elaborado por la Universidad de Cornell en Estados Unidos reveló que los precios bajos en tarifas no incrementan el rendimiento en las entradas por ocupación disponible con respecto a los competidores.
“La mejor manera de tener un mayor rendimiento de ingresos que sus competidores es el de mantener las tasas altas. Un hotel no debe bajar sus precios por debajo de los de sus competidores si desea aumentar sus ingresos”, señalan los autores del estudio.
Otro factor que frena los planes de ocio de las familias norteamericanas es el empleo, el cual cayó en setiembre en un 9,8% de acuerdo con cifras del Gobierno estadounidense.
El temor a perder el trabajo incide en la recuperación del consumo y de la economía.
El porcentaje de personas ocupadas a agosto en Estados Unidos es el más bajo reportado en los últimos 25 años, por lo tanto quienes aún mantienen su empleo procurarán restringirse y saldar deudas.
Por otra parte, quienes opten por vacacionar tomarán en consideración algunas variables, entre ellas el costo del transporte. Es posible que muchos de estos turistas apuesten por destinos más cercanos y económicos.
Hay quienes aseguran que ante la contracción en el principal mercado emisor, la estrategia sería la diversificación geográfica atrayendo más turistas de Europa, Asia o bien de otras naciones de Latinoamérica. Sin embargo, lo anterior no tiene mayor asidero en la coyuntura actual, tomando en consideración que la recesión también ha afectado a los demás países.

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