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Recope y el compromiso con China


La decisión adoptada por el Poder Ejecutivo de negociar con el Gobierno de China la ampliación y modernización de la Refinadora Costarricense de Petróleo (Recope), pone al país en una situación comprometedora, no solo por su obligación como Estado de cumplir con la responsabilidad asumida, sino también por el enfrentamiento jurídico a nivel interno que esto conlleva.
El gobierno del presidente Oscar Arias se atribuyó la potestad de firmar un acuerdo para que una empresa estatal asiática formara parte de la modernización de Recope y participara en el proceso de refinación y producción de los derivados del petróleo en el país.
Constitucionalmente un gobernante debe asumir la representación internacional de los costarricenses, tomando para ello las decisiones que mejor se adapten de acuerdo con el pensamiento democrático del Estado.
Sin embargo, la pregunta que cabe aquí es cuál debería ser el límite de esos compromisos y hasta dónde debe llegar el representante de un país con sus compromisos.
La Constitución Política también establece que el monopolio de los hidrocarburos es competencia exclusiva del Estado, representada en este caso por Recope. Ello implica que para que se dé cualquier tipo de participación privada, nacional o extranjera, debiera primero analizarse y someterse a discusión un cambio en la legislación interna.
Es precisamente este punto el que ha provocado el choque jurídico a nivel interno. La Contraloría, basada en un dictamen de la Procuraduría (abogado del propio Estado), decidió rechazar la propuesta del Gobierno de aliarse a la firma china. En contraposición, Rodrigo Arias, ministro de la Presidencia, ha manifestado que si no se produce la alianza, Recope debe cerrar.
No debemos negar que una alianza de este tipo, sea con una compañía china o de cualquier parte del orbe, puede llegar a representar una gran oportunidad para dar un impulso a la empresa estatal.
Es cierto que se requieren cambios y modernización. Pero tampoco se puede negar el hecho de que Recope ha dado importantes réditos al país durante décadas.
Como ejemplo basta observar la infraestructura actual en poliductos, la excelente administración como negociador e importador de productos en los mercados que mejor nos favorecen e incluso la garantía de que en el país nunca ha existido un desabastecimiento a gran escala a pesar de los conflictos internacionales.
Todo ello hace necesario que el país —en forma democrática— tome la decisión que considere mejor para el futuro de los hidrocarburos y de Recope.


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