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Martes, 20 de noviembre de 2018



COLUMNISTAS


Recetas exóticas: recorte del gasto y plan fiscal

Natiuska Traña [email protected] | Miércoles 29 agosto, 2018


Recetas exóticas: recorte del gasto y plan fiscal

Uno de los platillos exóticos, más caros, conocidos y de mejor sabor es el pez globo. Sin embargo, de ser mal preparado es letal y puede causar la muerte. Para poder prepararlo el chef debe instruirse por tres años y el establecimiento debe ser certificado para poder vender el exclusivo plato que mal preparado puede acabar con su vida. Con los impuestos y la economía no pasa distinto, una mala decisión quizá no lo mate, pero puede imposibilitar el desarrollo de la vida en un país.

La receta tasty de los impuestos que llevamos desde hace 30 años en Costa Rica, pareciera ser la misma, con envenenamiento paulatino. Como cocinero irresponsable el gobierno se ha ocupado de repetir una mala receta, de pagar deuda con deuda, el escenario de 2018 no ha sido grato y menos lo es el que se viene, si no opera un cambio en la manera de pensar y hacer las cosas.

En años el “mal cocinero” nunca ha tomado el camino de la austeridad, las presiones de los sindicatos y de varios sectores de opinión se oponen a los recortes de los supuestos “derechos adquiridos”, entre ellos las pensiones vip que conversamos en la columna pasada, los beneficios abusivos de algunas convenciones colectivas y la planilla excesiva de clientelismo de gobiernos del PLUSC que así pagaron los favores políticos de muchos pegabanderas y amigos.

Nada hacemos buscando culpables y pensando en cómo serían las cosas si se hubiera actuado diferente. Tenemos la soga al cuello y ahora lo que importan son las soluciones.

La Reforma Fiscal actual viene con el IVA y con la ampliación de la base, con más servicios gravados, los salarios vienen con más impuesto y la clase media sigue siendo la más amenazada y la que viene a ponerse la camiseta una vez más para ver cómo —con las uñas— viene a sacarnos adelante de la crisis. Misma receta fatídica, pero pareciera verse la luz, cuando la Ministra de Hacienda menciona el recorte de la planilla del Estado, recortes de salarios, gastos sociales y congelamiento de nuevas plazas.

La Asamblea Legislativa fue tajante en cuanto a los impuestos a educación y canasta básica —y es de aplaudir— pero deja al Estado sin ¢91 mil millones que le hacen falta. Pareciera que hay que llevar al extremo al erario para que considere la reducción del gasto y es que está comprobado que para lograr finanzas sanas ante una crisis, sí son necesarios los impuestos —esto no nos lo quitamos—, pero el grueso debe canalizarse en las vías de recorte al gasto.

No somos el primer país que tiene problemas en finanzas, es típico que la administración sea precisamente pésima administrando sus bienes —que lo digan los terrenos perdidos en el Triángulo de la Solidaridad, para poner un ejemplo— y hace lo mismo con lo que se refiere a presupuesto e inversión.

Para hablar de países que han sacado la tarea adelante, está Estonia. En 2009 tenía un panorama tétrico, que sacó adelante sí, aumentando los impuestos (el IVA llegó al 20%) pero el Estado se apretó la faja reduciendo el salario de los funcionarios, recortando la retribución de cargos públicos y asesores, reduciendo el presupuesto público, reformando las pensiones, cerrando instituciones con duplicidad de funciones, vendiendo activos inmobiliarios en desuso y reduciendo significativamente las subvenciones.

El cambio no fue bien recibido, la gente no quiere pagar impuestos y el gobierno no quiere reducir su gasto, sin embargo, el sacrificio debe ser de todos, no solo de los ciudadanos y del sector privado; es justo que quien más está gastando y donde está la fuga de dinero, sea el que se recorte de manera radical.

Las medidas que se tomaron eran de emergencia y los recortes fueron tan significativos, que esto permitió que en el plazo de tres a seis años las finanzas se fueran saneando y se devolvieran posteriormente a cargas impositivas bajas.

Establecer un flat tax o un impuesto plano, fue la respuesta que encontraron para evitar las evasiones y lograr recaudar la mayoría de tributos, sin queja alguna de los contribuyentes, el Estado no colapsó, sino que se volvió más eficiente. Se creó un impuesto a las Sociedades que al igual maneja una tasa plana del 20%, pero no sobre los beneficios de las empresas, sino para el reparto de los dividendos.

A la fecha Estonia no ha vuelto a tener números rojos, atrae a la inversión extranjera, los estonios son felices en su país y los que se habían ido regresaron, la búsqueda de una vida mejor se puede dar en su propio país.

Como conversamos en mi página de Facebook, este gobierno está incursionando en el tema negado del recorte del gasto, pero se mantiene al mínimo respecto a las necesidades reales. Costa Rica necesita de un trabajo en equipo, ya se cedió y torció la mano para aumentar los impuestos, ahora es necesario el recorte. Don Carlos Alvarado nos deja claro su discurso asertivo y sus ganas de quedar bien con la mayoría de la población, pero llegó la hora de dejar de ser “amigo de todos”, un presidente no tiene como obligación “caer bien”, tiene la obligación de tomar las decisiones que beneficien a la mayoría, aunque a algunos no les gusten de las medidas que se tomen.

Una Costa Rica mesurada en el gasto, permitirá lograr finanzas sanas que permitan que más personas tengan acceso a los bienes que necesitan y no deban recurrir a la delincuencia para satisfacer sus necesidades.

El Estado ya tiene sobradas pruebas de que es un mal administrador y necesita trabajar en equipo, ese trabajo en equipo permitirá su desarrollo, la construcción de infraestructura de proyectos que mejoren la calidad de vida de los ciudadanos, que generen más inversión, que generen empleo, una economía que funciona promueve la paz social, pues todos podemos desarrollarnos.

Señor presidente, lleva 100 días, esperamos que no se deje manipular, que no se deje manosear, ni influir; que no tenga miedo o agenda paralela, como los últimos gobiernos. Usted dijo que era “uno más” no se enrede con temas que le van a quitar tiempo y ,por ende gobernabilidad, escoja sus temas prioritarios y sáquelos adelante, sea ese fiscalizador de todas las instituciones públicas y pida que le rindan cuentas cuando los proyectos no salen en tiempo, administre de buena forma los fondos públicos que son el dinero de todos. Usted tiene muchas ganas de trabajar por el país, ojalá que tome las decisiones correctas. Esto no lo digo yo, lo decimos varios, lo dicen los costarricenses.