Recesión amenaza a quien asuma presidencia de EE.UU.
Esta no sería la primera vez que un nuevo presidente es forzado a enfrentar una contracción en el producto interno bruto, en 2009 Obama asumió el cargo en medio de un desplome financiero. Shutterstock/La República
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 Esto es como hablar de una manzana envenenada. Independientemente de quien resulte electo para gobernar la Casa Blanca en noviembre, el próximo presidente posiblemente enfrente una recesión.
La expansión de 83 meses ya es la cuarta más prolongada en más de 150 años y está empezando a mostrar ciertas señales de madurez con un pico de ganancias corporativas y la gestación de presiones salariales. También se mantiene vulnerable a un choque, ya que el crecimiento ha sido demasiado débil, promediando apenas cerca de un 2% desde la última crisis finalizada en junio del 2009.
“Si el próximo presidente no llegara a tener una recesión, sería un récord de Estados Unidos”, dijo Gad Levanon, economista jefe para Norteamérica de The Conference Board en Nueva York. “La expansión más extensa que tuvimos fue hace diez años”, a partir de 1991.
Michael Feroli, economista jefe para Estados Unidos de JPMorgan Chase & Co. en Nueva York, considera la probabilidad de una desaceleración durante dicho periodo de tiempo en cerca de dos sobre tres.
Estados Unidos no parece estar tan bien preparado para manejar una contracción que podría ocurrir durante la próxima presidencia, dijo el ex vicepresidente de la Reserva Federal Alan Blinder. La política monetaria llegó casi al límite mientras la política fiscal está maniatada por batallas ideológicas.
Esta no sería la primera vez que un nuevo presidente es forzado a enfrentar una contracción en el producto interno bruto. El país estaba en medio de su desplome más profundo desde la Gran Depresión cuando Barack Obama asumió sus funciones el 20 de enero del 2009. Su antecesor, George W. Bush, comenzó su mandato como presidente en el 2001 con la economía a punto de hundirse en una desaceleración, pero mucho menor que la recibida por Obama.
El principal riesgo a corto plazo proviene desde el extranjero. Desmond Lachman, exfuncionario del Fondo Monetario Internacional, dijo que la votación del 23 de junio de Gran Bretaña para dejar la Unión Europea, una ralentización china más intensa de lo previsto y una recesión renovada en Japón están entre las posibilidades potenciales que podrían volcar los mercados financieros y la economía global en los próximos meses.
 



 



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