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Recelo marca reunión entre Israel y ANP

Ambas partes buscan reanudar el proceso de paz

Jerusalén
EFE

Israel y la Autoridad Nacional Palestina (ANP) celebraron ayer su primera reunión para reanudar el proceso de paz en un ambiente de tensión y desconfianza, con el único acuerdo de volver a reunirse a finales de mes.
En la cita estuvieron presentes los representantes de los equipos negociadores de ambas partes, así como el primer ministro israelí, Ehud Olmert, y el presidente de la ANP, Mahmud Abás.
El encuentro tuvo lugar en un hotel de Jerusalén y, por petición expresa de la parte palestina, se guardó un bajo perfil informativo.
La ANP teme que una reunión con los israelíes que comporte un gran despliegue mediático pueda influir negativamente en el proceso de paz, sobre todo tras las recientes operaciones militares israelíes lanzadas en la franja de Gaza, donde el martes, murieron siete palestinos.
Olmert y Abás acordaron en la Conferencia de Paz de Annapolis, celebrada el 27 de noviembre y auspiciada por Estados Unidos, reanudar el proceso político para llegar a un acuerdo definitivo de paz, estancado durante siete años.
“La reunión es el principio del proceso de negociación post-Annapolis”, dijo a Efe Mark Reguev, flamante portavoz del primer ministro israelí, Ehud Olmert.
El funcionario no ocultó que la negociación está plagada de dificultades: “Israel está comprometido a hacer todo lo posible para que el proceso sea un éxito, pero que nadie se haga ilusiones; existen sensibilidades sobre la gravedad y complejidad de las cuestiones que se están tratando sobre la mesa”.
Reguev precisó, sin embargo, que la parte israelí “está determinada a continuar los esfuerzos para tratar de acercar posturas” con los palestinos.
La reunión entre los equipos negociadores de ambas partes se celebró a primera hora de la tarde en un ambiente tenso, según destaca la edición electrónica del diario hebreo “Yediot Aharonot”.
Los palestinos expresaron sus quejas a Israel sobre la continuación de la construcción en los asentamientos judíos, sobre todo el de Har Homá, ubicado en el distrito cisjordano de Belén.
El proyecto de construcción de 307 nuevas viviendas en ese asentamiento, que Israel considera parte del término municipal de Jerusalén, centró parte de la discusión, pues la ANP considera que esos planes repercutirán de forma negativa en la opinión pública palestina e incrementarán las críticas hacia Abás.
Los israelíes se quejaron de la continuación de los disparos de cohetes y proyectiles de mortero por las milicias palestinas desde Gaza y de la falta de control sobre los organismos de seguridad en Cisjordania, que han participado recientemente en la muerte de un israelí.
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