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Miércoles 6 Agosto, 2014

La apertura y privatización de la generación de electricidad ha sido un fracaso en todos los países del mundo


Realidad energética de Costa Rica, Parte II

En el debate sobre el precio de la energía hay que considerar que la factura incluye el costo de la arbitrariedad en las leyes actuales del sector, entre ellas, los límites de participación del sector privado.
Estos límites sin fundamento han provocado que en el país se instalen plantas pequeñas, con altos costos por unidad de potencia instalada. Estas inversiones terminan siendo ineficientes, los costos van a dar a la factura y se generan apuros cuando el sistema no puede absorber la energía producida por estos generadores.
A la larga Aresep debe reajustar las tarifas y tal como sucedió a mediados de los 90, inicia un conflicto entre el ICE, argumentando que compra caro, y los privados, argumentando que se les paga poco, lo peor es que ambos tienen razón.
Los límites no pueden estar determinados por ninguna ley, deben ser producto de la evaluación técnica de su impacto al sistema elaborados por el centro de control. Este debe pasar a ser un ente independiente, y debe contarse con contratos que garanticen una operación segura limitando cualquier abuso.
Finalmente la gran quimera, pasar a un sistema de mercado abierto en generación.
Aquellos que utilizan como argumento el éxito del mercado en telecomunicaciones, banca y seguros, para defender la apertura de generación han desorientado a la opinión pública, puesto que comparan servicios con naturalezas muy diferentes.
La apertura y privatización de la generación de electricidad ha sido un fracaso en todos los países del mundo, porque las imperfecciones del mercado se amplifican y en un país como Costa Rica estas imperfecciones tiene mayor efecto por el tamaño del sistema.
Las limitaciones en la disponibilidad de proyectos de gran escala y la reducida en capacidad de regulación del país son solo algunas de las razones por las que hablar de un mercado de generación en Costa Rica no tiene ni pies ni cabeza.
En el futuro cercano se va a introducir más eólico y solar, Aresep está por aprobar las reglas para fomentar en alguna medida mayor adopción de la generación distribuida. Estos cambios llaman a mayor tecnificación y flexibilidad de parte de todos los actores, de la misma forma que se requiere realizar inversiones para que el sistema sea más adaptable en lo técnico e institucional.
El país necesita una restructuración del sector para hacer frente a los cambios, este debate que no puede seguir siendo un juego de palabras entre bandos cegados por sus posiciones ideológicas.
Los sistemas eléctricos de energía tienen una particularidad que los legisladores y gobernantes parecen no entender, estos se rigen por las leyes de la física antes que por las leyes del hombre o del mercado.
La realidad es que ninguna acción puede garantizar bajar los precios en el corto plazo, y la tendencia a recortar presupuesto e inversiones podría empeorar el problema en el largo plazo si no se realizan las mejoras tecnológicas para enfrentar el futuro. Los cambios son inminentes, pero no por su urgencia debemos hacerlos a la ligera.

José Daniel Lara
Ingeniero en sistemas de potencia