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Domingo, 16 de diciembre de 2018



FORO DE LECTORES


Realidad del garantismo penal

| Miércoles 15 octubre, 2008


Realidad del garantismo penal

Gabriel Badilla Cascante
Profesional en ciencias económicas

El licenciado Federico Campos escribió un artículo sobre las Falacias del garantismo penal, percibiendo que la opinión pública tiene un concepto equivocado sobre el garantismo. Sin embargo, tal vez por mi deformación académica, la realidad de la inseguridad ciudadana y el resultado de los procesos penales, poseo varias dudas sobre el garantismo penal. Observemos algunas:
Las garantías del proceso son las garantías del delincuente. Pareciera que sí. Los textos de derecho penal, procesal y constitucional hablan exhaustivamente de los derechos del delincuente. ¿Y las víctimas? Hasta hace poco se les permite ver el expediente y se les comunica el resultado del proceso.
Por culpa del garantismo penal los delincuentes cometen delitos libremente porque nunca serán sentenciados. Eso parece, en la actualidad robar algo equivalente a un monto inferior a $500 es una contravención, no un delito. Por esa razón existen delincuentes que han sido detenidos más de 300 veces sin que sean condenados. Además, ya es normal ver que a los narcotraficantes, homicidas, violadores, estafadores se les deje en libertad al poco tiempo de ser detenidos, reincidiendo en la actividad criminal.
Los testigos del proceso son amenazados por culpa del garantismo penal. Claro, cuando un delincuente es detenido por un delito, sus familiares y cómplices tienen acceso inmediato al expediente, observan los datos de los testigos y los amenazan. Pero como el delito de amenaza es algo insignificante para la persecución penal —creo que es casi nulo el número de sentenciados por amenazas— a pesar de que los testigos denuncian este hecho, no logran que el sistema los proteja o encarcele a los nuevos delincuentes que los amenazan, derivando de ello que no declaren.
El garantismo penal le hace daño a la sociedad. Totalmente, un delincuente comete el delito más atroz, violento y cruel. Pero cuando la policía lo detiene solo cuenta con seis horas para presentarlo a la Fiscalía. En España, el país más garantista de la Unión Europea, cuentan con tres días para ordenar la prueba y el informe policial. Cuando se detiene un delincuente se le cubre el rostro para “proteger” su identidad. En México y otros países se muestra su imagen para que la sociedad los reconozca y así otras víctimas los identifiquen de delitos anteriores. El criminal no tiene horario para delinquir, pero la policía sí para detenerlo, para allanar su casa debe hacerlo, estrictamente, entre las 6 a.m. y las 6 p.m., ni pensar en un fin de semana hay más que justificar casi rogarle a un juez para que acceda.
Concluyo con al frase de monseñor Arnulfo Romero “La justicia es como las serpientes; sólo muerde a los descalzos”.