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Viernes, 14 de diciembre de 2018



MUNDO EMPLEO


¿Reacciona con enojo cuando está con estrés?

Redacción La República [email protected] | Martes 23 agosto, 2016



A todos nos ha pasado en algún momento, que perdemos la cordura ante un evento, el cual en su momento nos parece gigante, pero que luego, cuando nos hemos calmado, ya no parece tan grande. Casi siempre en estos casos, nos quedamos con un sentimiento de dolor por no haber podido controlar nuestra reacción, la cual parece que salió de nosotros sin que nos diéramos cuenta, como si nuestro cerebro estuviera en piloto automático.

Cuando nos pasa de vez en cuando, seguramente no hay mayor efecto en nuestra vida, pero cuando se vuelve muy frecuente, puede tener efectos muy contrarios a los que deseamos, como por ejemplo, dejamos una imagen ante otros de “cascarrabias” “ogro” o “amargado”, perdemos calidad de vida y seguramente dañamos algo en el camino, una relación, una meta, un objetivo.

Lo cierto es que cada vez más personas están perdiendo la cordura y sus reacciones agresivas son frecuentes en casa o en el trabajo. Y cuanto más reacciona, más propenso se siente a reaccionar de nuevo.

Todo este estrés acumulado tiene, en parte, su raíz en la cantidad de tareas que nos ponemos a diario para alcanzar nuestros múltiples objetivos (familia, profesional, laboral); queremos ir al gimnasio, trabajar ocho horas, atender a la familia, terminar la maestría, y de paso, somos voluntarios en el comité de seguridad, en la asociación profesional, damos clases o algo similar.

Estos múltiples objetivos nos tienen corriendo para llegar a nuestras metas y cualquier evento que nos atrase en el camino es visto como una amenaza, un obstáculo que me impide llegar a eso que quiero; esa presión que sentimos, tiene que salir por algún lado, generalmente, o nos enfermamos, o empezamos a reaccionar agresivamente ante todos los “atrasos” del camino.

Lo interesante de esto es que la solución es muy sencilla. Como todo en la vida, requiere práctica; pero empezar a usarla es algo que se puede hacer fácilmente. La solución se llama Inteligencia Emocional.

Está comprobado que el 98% de nuestras decisiones y reacciones, está controlado por el cerebro emocional. Y en el cerebro emocional tenemos una pequeña amígdala que es la responsable de estas reacciones. El trabajo de la amígdala es asegurar nuestra supervivencia, y eso incluye asegurar que nuestro camino hacia alcanzar nuestras metas de vida esté libre de obstáculos. Cuando la amígdala percibe un obstáculo, avisa inmediatamente para que uno reaccione y ahí es donde reaccionamos sin pensar.

Ahora sí tenemos la posibilidad de revertir este patrón, y en vez de reaccionar, podemos decidir cómo queremos actuar ante esta situación. Está comprobado científicamente que requerimos de seis segundos para controlar la amígdala, respirar profundamente, cambiar los pensamientos y decidir cómo deseamos accionar (en vez de reaccionar).

La respiración abdominal es la respiración profunda, la que logramos al inflar nuestro abdomen al aspirar. La respiración torácica es la que hacemos solo inflando el pecho y es más superficial. La respiración abdominal es más efectiva en trasladar oxígeno a nuestro cuerpo incluyendo el cerebro, y se debe practicar con la espalda recta para que el aire pase directo. Hacer respiración abdominal entre 6 y 10 segundos en el momento en que sentimos que vamos a “estallar” nos puede ayudar a controlar nuestras reacciones emocionales.

Cuanto más practiquemos la inteligencia emocional y podamos decidir cómo queremos accionar ante esas situaciones, podremos tener mejores relaciones interpersonales, mayor calidad de vida, seremos más felices y estaremos más cercanos a alcanzar nuestras metas, pues podremos identificar las amenazas como lo que realmente son, oportunidades de autoconocimiento. Una manera muy eficaz de trabajar la inteligencia emocional, es con un coach. El coach le puede apoyar en el proceso de obtener un mayor conocimiento de los sentimientos, y de las cosas que le hacen sentir “en amenaza” para que pueda tomar decisiones conscientes y lograr las metas de la vida.

Ingrid Rosenberg
Socia de Talent Advisors
http://www.talent-latam.com