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Usuarios critican que cobros son excesivos y que en algunos casos “se le ocultan” al cliente
Quinta parte de ingresos de bancos depende de servicios y comisiones
• En los últimos cinco años estos pasaron de representar el 12% al 23% en promedio

Daniel Chacón
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Erick Sojo estuvo fuera del país por varios años y cuando regresó tuvo problemas con su banco.
Primero descubrió que sacar dinero incluso en la red de cajeros automáticos de la propia entidad tenía un costo después del tercer retiro por mes, lo cual no le fue indicado por el cajero automático.
Además, le cobraron $7,5 por la reposición de tarjeta y $2 por la de su contraseña. La opción de retirar dinero de la ventanilla también le generaba un costo, ya que debía pagar $1 en ese caso.
“Me pareció un abuso. Fui al banco a exigir que me dieran la lista de todas las comisiones que a uno le cobran para saber el costo que tienen las operaciones que uno hace con frecuencia”, expresó Sojo.
Cuando recibió la lista vio un sinfín de operaciones que realizaba cotidianamente y hasta ese momento descubrió que tenían costo.
El de Sojo es solo un ejemplo. Con la modernización de la banca todos los usuarios han percibido la incorporación de cobros por realizar operaciones, que antes eran gratuitas o no existían.
Esta práctica es común entre los bancos, y en buena teoría mejora la salud de las finanzas al diversificar las fuentes de ingresos y aligera la presión sobre la intermediación bancaria, aunque esta siga siendo el ingreso principal de las entidades financieras.
De esta forma, los bancos engendraron una serie de servicios y comisiones que poco a poco han venido incrementando, pero que a la vez han abierto el debate de cuáles serían excesivas y cuáles justas.
En el mercado local todos los bancos manejan este tema de forma diferente y no existe un parámetro para determinar las operaciones que deben ser cobradas y las gratuitas.
Por un lado las entidades ven en estos cobros la posibilidad de aumentar sus ingresos, al punto que actualmente representan cerca de una quinta parte de sus entradas, de acuerdo con datos de la Superintendencia General de Entidades Financieras.
El dilema surge porque al incorporar los cobros y comisiones, los clientes rechazan que operaciones que antes
eran gratuitas, ya no lo sean.
En otros casos la molestia surge por la desproporción del cobro; o bien, porque al momento de utilizar el servicio nadie les indicó que eso iba a tener un costo.
Estos cobros se pueden ver cuando el cliente retira dinero de un cajero ajeno al de su banco, o si la cantidad de retiros mensuales excede el límite dispuesto por el banco.
También por renovar tarjetas, realizar reposiciones e inclusive por solicitar una nueva clave porque a la persona se le olvidó. No todos los bancos cobran los mismos servicios ni la misma tarifa, pero hay algunos estándares.
“Las personas llegan a ver esto en los estados de cuenta, donde se observa que le cobran intereses sobre intereses en el caso de deudas, o comisiones adicionales por mora. En este momento estamos redactando una acción de inconstitucionalidad para detener algunos de los cobros”, afirmó Adriana Rojas, abogada de la Asociación de Consumidores Libres.
En ese sentido, no existe un reglamento que defina el perfil de los servicios que pueden ser cobrados.
“La formalización de un crédito siempre ha tenido un costo, porque el banco debe congelar el dinero en ese lapso que va entre la aprobación y el desembolso. Pero, cobrar comisiones por retiros de efectivo o débitos que son recursos propiedad de un cliente pudiera estar fuera de ámbito”, consideró Luis Carlos Delgado, especialista en banca y finanzas de la Universidad de Costa Rica.
Para los banqueros, estos cobros son justos porque al igual que en otros negocios, el cliente paga a cambio de un producto o servicio.
“Cuando empecé como estudiante regalaban las chequeras, hoy ya no es una práctica por el costo. Ahora un producto es per se, un centro de costos y utilidades. Lo importante es que tienen sus costos pero también generan beneficios al cliente, por eso hay que pagar sobre ellos”, justificó Luis Liberman, gerente general de Scotiabank.
A su criterio, los clientes deben aprender a pagar por los servicios, mientras que la competencia ayudará a fijar el precio justo. Recordó que muchas comisiones se han reducido, al igual que otras que no se cobraban antes, ahora tienen un importe.
“Los costos de operación en el negocio bancario se han incrementado continuamente, al tiempo que los márgenes de intermediación se reducen. Por ello, la generación de comisiones por servicios se vuelve cada vez más importante para los bancos”, reflexionó por su parte Guillermo Quesada, presidente de la Cámara de Bancos.
Por eso, a su criterio, en casos como el retiro de efectivo en cajeros automáticos tiene asociados varios costos como la inversión en el equipo y su mantenimiento, entre otros, los cuales deben ser cubiertos por el cliente.
El tema en el país está aún en la fase de discusión, incluso entre los bancos está apenas despegando. Pero, en otros países como España, se obligó a los bancos a cambiar el sistema de todos los cajeros automáticos, para que cuando el cliente utilice un servicio, sepa su costo y en el momento, pueda escoger si acepta el importe o no.
Con ese referente, la posibilidad que se vislumbra es que alguna nueva regulación obligue a los bancos a advertir del costo de los servicios, y que se permita al cliente elegir si lo acepta o no.

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