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Empresarios obligados a mejorar sus prácticas de producción
Quejas ambientales presionan a piñeras

Israel Aragón
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La disconformidad que llevó a los vecinos de plantaciones de piña a organizarse para protestar contra los presuntos daños ambientales ocasionados por las plantaciones de esa fruta, obligó a las empresas del sector a comprometerse a respetar una serie de normas a favor de la naturaleza.
Habitantes de las principales zonas de siembra de piña, como Buenos Aires de Puntarenas, Pital de San Carlos, la Rita de Guápiles; el Silencio, Cairo, Milano y Luisiana de Siquirres, denunciaron que la deforestación provocada por las plantaciones está afectando la recarga de mantos acuíferos y provocando sedimentación en los ríos.
Otras poblaciones afectadas son La Perla, San Luis, El Bosque y Cartagena de Guácimo.
Entre las medidas que demandan se encuentran la construcción de sistemas de drenajes que eviten que la tierra suelta termine en ese destino. Al respecto, en el documento piñero no se compromete ninguna medida concreta, sino que afirma que las compañías deberán “establecer acciones preventivas para el control y minimización de la erosión de los suelos”.
Otro de los aspectos criticados a las empresas son los problemas respiratorios a causa de la inhalación de químicos rociados a las plantaciones.
Grupos organizados, como Emaús, afirman también que algunas personas se han visto afectadas por problemas en la piel y alergias entre quienes viven cerca de las plantaciones.
Esa agrupación ha indicado que incluso habitantes locales presentaron problemas gástricos asociados al consumo del agua cerca de las piñeras, de acuerdo con reportes que afirman haber recibido de los Ebais.
Ante ello la Cámara Nacional de Productores y Exportadores de Piña entregó su Compromiso de responsabilidad socio-ambiental, en el cual define una serie de medidas que todas las piñeras deberán cumplir a favor del ambiente.
El documento fue elaborado por la Comisión Socio-Ambiental de la Piña y las directrices que define buscan preservar el agua, aire y suelos, de manera que se evite su contaminación con los químicos usados para el cultivo de la fruta.
Al respecto María Luisa Avila, ministra de la Salud, dijo que los estudios hechos a aguas alrededor de piñeras no permiten afirmar que estas hayan alcanzado un nivel suficientemente alto como para asegurar que estén contaminadas por los químicos usados en piñeras.
Pese a ello aceptó que sí se encontraron químicos, aunque las cantidades no son significativas y se han venido reduciendo.
Los empresarios se comprometieron también a “prevenir los impactos de las operaciones de las piñeras en la salud y la seguridad".
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