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Lunes 22 Noviembre, 2010

Que no se equivoquen los sandinistas

Una vez más, Costa Rica se enfrenta a una agresión proveniente del Gobierno de turno nicaragüense, ya sea porque se encuentra en campaña política o bien porque la miseria aumenta y es necesario desviar la atención del pueblo hacia un enemigo fácil como lo es Costa Rica.
Esta vez el gobierno sandinista simplemente decidió invadirnos, después de haber dado seguridad a nuestros gobernantes sobre la ausencia de efectos de la canalización del río San Juan.
Buscaron una excusa ya trillada, como es que tierra tica les pertenece y se basaron para esta conclusión nada menos que en un mapa de Internet, que fue rápidamente desmentido por Google.
Cuando vieron que esa “razón” no tenía credibilidad, y furiosos por el fallo de la OEA, nos acusaron de contubernio con los narcotraficantes a Costa Rica, Panamá, Colombia Guatemala y México, poniéndose en un ridículo aún mayor.
Entonces, amenazan con inventar el tema del río Colorado, sobre el cual no hay ni sombra de duda que es costarricense.
Pero eso no es todo. El hermano de Ortega en una carta a nuestros gobernantes, dice que Nicaragua puede invadir a Costa Rica cuando le venga en gana y cuando lo quieran o necesiten para el consumo interno. En otras palabras, somos un bocado fácil, por ser indefensos.
Para los que no entienden de leyes internacionales, las fronteras de países desarmados no existen, las fronteras están dadas por el hombre que tiene el rifle. Y ellos son los dueños del riflecito.
Es un deber de todos los gobiernos del mundo entero defender sus fronteras. Creo que somos el único ejemplo en el mundo de un país en estado de indefensión de su territorio.
A Costa Rica nos defienden el derecho, la no intervención, el desarme, y el hecho de que somos un país respetuoso de las leyes y de los derechos humanos.
Nuestro Gobierno y la presidenta Chinchilla emplearon los mecanismos de justicia, derecho e indefensión como argumentos que dieron un efecto positivo, al declarar la OEA que los sandinistas y sus soldados deben salir de Costa Rica.
Nos apoyaron 21 países del hemisferio, algunos con vehemencia como Panamá y su Embajador ante la OEA, Willy Cochez, amigo verdadero nuestro.
Nuestra delegación diplomática se distinguió por lo fuerte de sus argumentos, en especial el Embajador Castillo, quien con lucidez señaló que no se trataba de un pleito por fronteras, sino de la invasión a un país pacífico.
Pero debemos hacernos la pregunta, si la indefensión como argumento es suficiente para nuestra defensa. Debemos recurrir una y otra vez a organismos internacionales para que garanticen nuestra seguridad y de ser necesario, que pongan los muertos en un enfrentamiento. Creo que es riesgoso asumir que esta defensa, que tan bien ha sido llevada en esta crisis, pueda seguirse repitiendo ad infinitum.
Charles de Gaulle, presidente de Francia durante la guerra fría, al no estar seguro de que las naciones poderosas defiendan a Francia, desarrolló un “fuerza de respuesta” nuclear, insignificante en relación a las grandes potencias, pero suficiente para disuadir cualquier mala intención en contra a su país. Nosotros podemos diseñar con nuestra policía un instrumento de disuasión —y no de agresión—, para que los políticos de turno en Nicaragua piensen un poco más antes de intervenir en Costa Rica.
Que no se equivoquen los sandinistas. Costa Rica no tiene ejército, pero sí estamos unidos con nuestros gobernantes, diplomáticos, la presidenta Chinchilla, y nuestra humilde policía, que fue ascendida por Ortega a “fuerzas armadas de Costa Rica”.

Rogelio Pardo Evans
Ex Ministro de Salud