Carlos Denton

Carlos Denton

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Miércoles 4 Febrero, 2015

¡Ya hablaron los portorriqueños, señores!


¿Qué hay de Puerto Rico?


De entrada confieso que mi padre, mi abuelo y mi bisabuelo todos nacieron en Puerto Rico antes de que Estados Unidos decidiera otorgar a los isleños la ciudadanía norteamericana.
Los tres, oriundos de Arecibo, fueron españoles de nacimiento, ahora que España está otorgando pasaportes a ciertos tipos de descendientes, ¡quizás calificó!
Ya que el ALBA quisiera “liberar” a Puerto Rico, sería importante señalarles que el 6 de noviembre de 2012 se celebró un referendo entre los portorriqueños donde votaron 1,8 millones de 2,4 empadronados (ausentismo de 25%); de estos un 5% votó por la independencia de la isla. Este es el cuarto referendo desde 1898, cuando al ganar la guerra contra España, Estados Unidos decidió dejarse esta isla.


Lo interesante es que es una minoría que quiere que Puerto Rico se convierta en el estado número 51 de Estados Unidos; la mayoría prefiere el status de “Estado Libre Asociado.” Y ¿por qué no? Reciben todos los beneficios de formar parte de Estados Unidos, sin tener que asumir obligaciones importantes.
Por ejemplo, los isleños no pagan impuesto sobre la renta al gobierno en Washington. Todo lo recaudado en la isla sirve para financiar al gobierno portorriqueño. Es más, es el único lugar en el mundo donde un estadounidense nacido en el continente norteamericano puede residir y no pagar renta global.
No pagan impuestos a Washington, pero reciben beneficios del gobierno estadounidense. Por ejemplo, más de una tercera parte de la población recibe “cupones” del gobierno federal para comprar comida.
El contribuyente estadounidense aporta $2 mil millones anuales solo para este programa. Y esto no incluye todos los que emigran a Nueva York y otros puntos en el continente (entran legalmente) y que también viven con la ayuda de programas de asistencia social.
El gobierno federal subsidia al sistema de educación de Puerto Rico y las fuerzas armadas de Estados Unidos protegen a la isla de cualquier agresión de país extranjero.
Se debe notar que si Puerto Rico se convirtiera en el estado 51 su idioma sería el inglés como el resto del territorio nacional estadounidense. Con el status de Estado Libre Asociado, el idioma sigue siendo el español.
Hay más de una cabeza caliente que hablará del “honor” y la “gloria” para el pueblo de Puerto Rico si fuera independiente. Pero el ingreso per cápita actual del portorriqueño es $21,3 mil al año comparado con $12,3 mil para Venezuela, $9,7 mil para Ecuador, y $4,5 mil para Nicaragua.
Hay que cuestionar este afán del ALBA por cambiar la geopolítica de la región. Quizás pudieran en el futuro pedir que Estados Unidos devolviera Texas a México, que Inglaterra “devuelva” las “Malvinas” y que Panamá fuera devuelta a Colombia.
En estos casos y otros la solución sería la de realizar un referendo, porque si hay algo que respeta el ALBA es la democracia; los pueblos tienen el derecho de elegir sus destinos propios. ¡Ya hablaron los portorriqueños, señores!
 

Carlos Denton

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